Por P. Ricardo Hérnandez

Ante los desafíos y problemas que surgen en nuestra vida bueno es volver nuestro rostro siempre a Cristo Jesús, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Y quizá repetirnos, como en programación lingüística o afianzando nuestras convicciones, lo que san Pablo dice en carta a Timoteo “Sé en quién he puesto mi confianza” (2 Tim 1,2). Digo esto porque la pandemia ha planteado desafíos casi insuperables para la prensa católica (incluidos El Observador y Nuestra Voz) distribuida en misas dominicales principalmente y llevando a desaparecer alguno y haciendo transitar a otros a la sola versión digital.

Nuestra Voz se alegra con el semanario católico de Querétaro que nació en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen hace 5 lustros y, cual barco en altamar, ha atravesado marejadas y vendavales como la pandemia en que nos encontramos, pero siempre con la bandera del evangelio en alto, allá en su diócesis de origen y trascendiendo fronteras.

Su director don Jaime Septién Crespo ha tenido a bien apoyar a nuestro semanario de Campeche desde hace cinco años y medio, sin cuyo soporte hubiera sido casi imposible surgir y permanecer. Por eso hoy nos alegramos con su aniversario y celebramos su lucha de evangelización, información y formación católica. Es convicción compartida que una fe que no se hace cultura es una fe moribunda o muerta y el periodismo católico tiene la misión de calar hondo en la cultura fecundándola con los valores cristianos del amor, de la paz, de la esperanza. Bien diría san Pablo que somos el buen olor de Cristo (2 Cor. 2,15)).

El Observador suspendió temporalmente la edición impresa casi al arrancar la cuarentena por lo del covid19, pero por bendición de Dios y con grandes esfuerzos, en este vigésimo quinto aniversario vuelve a circular, principalmente en las parroquias, impreso en papel y con ese agradable olor a tinta.

Dios bendiga a nuestros escritores, suscriptores y bienhechores, así como a todo el personal que lo hace posible con su labor. Santa María de Guadalupe ¡salva nuestra patria y aumenta nuestra fe!