Dios siempre ha hablado fuerte en temas que tienen que ver con la adivinación y los hechizos. Por ejemplo: “No ha de haber en medio de ti nadie (…) que practique adivinación, astrología, hechicería o magia, ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios” (Deuteronomio 18, 10-12). Más aún: “Si alguien consulta a los nigromantes y a los adivinos, (…) lo exterminaré de en medio de su pueblo” (Levítico 20, 6)

Pero muchos bautizados siguen haciendo estas cosas porque nunca jamás se les ha enseñado que esto es contrario a la fe cristiana.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la Providencia en lo que se refiere al futuro, y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto” (n. 2115).

Por lo tanto, “todas las formas de adivinación deben rechazarse”, pues “la consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a médiums encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos”; por lo tanto, estas prácticas “están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (n. 2116).

¿Se puede leer el futuro?

Hay quienes confían en estas prácticas porque aseguran que los videntes y brujos han podido adivinar cosas de su pasado.

No se dan cuenta de que son objeto de un engaño humano, o de que otras veces son los propios demonios los que comunican a algún adivino lo que saben de determinada persona; y, aunque no pueden leer el pensamiento, los ángeles caídos son tan intuitivos que presuponen lo que podría ocurrir en torno a la vida de dicha criatura humana; y así se produce la falsa impresión de que el adivino puede leer el futuro.

Pandemia y adivinos

Hoy, en el mundo de la nigromancia, hay quienes se están adjudicando la exitosa predicción de la actual pandemia.

Por ejemplo, se asegura que una adivina española de apellido Arnau la vaticinó en octubre de 2019 para un programa de televisión; ella dijo que “este año va a morir muchísima, muchísima gente”, y que quizá la causa sería “alguna de estas pandemias que han asolado a la humanidad”, y que “lo vamos a vivir sobre todo en los primeros seis meses del año 2020”. Ahora bien, el audio de la entrevista fue transmitido por la televisora en un programa del 21 de marzo de 2020, y no hay pruebas de que la entrevista fuera grabada en octubre de 2019.

Numerosos periódicos alrededor del mundo publicaron que un astrólogo de la India, de 14 años de edad, Abhigya Anand, predijo la pandemia pues un video suyo se titula “Peligro severo para el mundo desde noviembre de 2019 hasta abril de 2020”. Revisando el contenido real de sus augurios, él habla de guerras, que no se produjeron, y del alza de los precios del petróleo, siendo que ocurrió lo contrario.

Prácticamente todos los tarotistas y adivinos más mediáticos de Iberoamérica auguraron para 2020 cosas como: “Bolivia se convertirá en una potencia económica mundial”; “el Super Bowl lo ganarán los Patriotas de Nueva Inglaterra” (que ni jugaron); “de enero a junio será un tiempo relativamente tranquilo en el que muchos de nosotros lograremos realizar nuestros sueños”, etc.

Por su parte, los sacerdotes babalawos de la santería en Cuba, andan tratando de colgarse el éxito de la predicción de la pandemia, pues en sus vaticinios oficiales, que publican con el nombre de “la Letra del Año”, dijeron que en 2020 habría “un repunte de enfermedades graves y contagiosas, y de la proliferación de pandemias”. La trampa de esto es que publicaron sus predicciones en enero, cuando ya se conocía a nivel mundial la existencia del SARS-CoV-2 y ya se sabía que se extendería por todo el mundo. Sin embargo, los santeros, auguraron que Estados Unidos no sería afectado por el coronavirus, siendo que actualmente es el país que ha acumulado más casos.

Peligro a la vista

Lo peor de acudir a los horóscopos, a la lectura de cartas o del café, a la ouija, a médiums, santeros, espiritistas, magos de magia blanca o negra, brujos, gurús, chamanes y a cualquier clase de vidente o videncia, es que se ofende a Dios porque se peca gravemente contra el Primer Mandamiento, que dice: ““Yo, el Señor, soy tu Dios… No habrá para ti otros dioses delante de Mí…” (Ex 20, 2-5).

Ellos hablan falsedad, los adivinos ven visiones mentirosas, y predicen sueños de ilusión, pues con cosa vana quieren consolar” (Zacarías 10, 2).

Pero hay otro problema más: se abren puertas a acciones demoníacas como son la obsesión, la opresión y hasta la posesión. Los sacerdotes exorcistas han constatado que un gran porcentaje de las personas que acuden a ellos para que, por el poder infinito de Dios, sean liberadas de las garras del Diablo, están sufriendo porque en algún momento de su vida acudieron a alguna de estas prácticas.

TEMA DE LA SEMANA: CÓMO SE CONSTRUYO EL IMPERIO DE LA MENTIRA

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 9 de agosto de 2020. No. 1309