A través de cursos formativos, Marcela Palos, Ingeniera industrial y Familióloga, promueve valores fundamentales para hacer frente a los actuales desafíos

Por Rubicela Muñiz

Marcela, platícanos de Latidos conscientes y su razón de ser.

▶ Latidos conscientes es una Formación Integral Pro Vida donde se abordan los temas de respeto de la dignidad de la persona humana, el matrimonio y la vivencia de una sexualidad sana en el amor, mediante las virtudes humanas. Su razón de ser es brindar una concienzuda reflexión sobre la importancia de restaurar la cultura de la vida y así poder blindar los corazónes de adolescentes, jóvenes y adultos.

¿Por qué es importante que nos formemos para defender la vida?

▶ Resulta vital formarnos ante una cultura deshumanizante, hipersexualizada e hiper pornificada, donde la persona en lugar de ser amada, esta siendo usada, descartada y violentada.

Los cursos también están enfocados en la defensa del matrimonio y la familia, ¿Qué está ocurriendo en estas áreas que es necesaria una orientación para quien ya forman parte de, y para quien está por hacerlo?

▶ Mira, si tú quieres saber que es lo más valioso de una sociedad identifica que es lo más atacado, y en la actualidad, la persona, la sexualidad, el matrimonio y por tanto la familia son lo más atacado. Es importante comprender y analizar al matrimonio y a la familia como fuente primordial de bienestar social, así como los distintos ataques que recibe actualmente y los riesgos a los que está expuesta por las leyes y medios de comunicación, para de esa manera proteger las familias y a todos sus integrantes.

Todos formamos parte de una familia, si no protegemos a las familias, todos terminamos profundamente lastimados y heridos

La sexualidad también tiene un espacio en estos cursos, centrándose en el valor de la persona y el anhelo del amor, ¿Por qué crees que estos aspectos llegan a ser tan banalizados hoy en día por los jóvenes en especial?

▶ Básicamente porque se ha rechazado el valor de la persona humana, y su anhelo profundo de amar y ser amada.

Al rechazarlo no puede alcanzar ni vivir este anhelo. La posmodernidad también niega la realidad fisiológica y psicológica del sexo femenino y masculino, y al hacerlo hace incomprensibles las relaciones humanas, por eso tanta toxicidad.

Todo se ha sexualizado incluso la amistad. Haciendo que los jóvenes sientan que solo valen por el placer sexual que pueden ofrecer y no por ellos mismos. Eso los deja con la autoestima destruida y el corazón roto.

¿Quiénes pueden tomar estos cursos y qué necesitan?

▶ Latidos Conscientes es una herramienta ideal para formadores, aunque también puede tomarse como un instrumente de crecimiento personal desde los 12 años.

Al ser una iniciativa de formación para jóvenes y adultos, les permite enfrentarse firme y conscientemente a estilos de vida que dañan y laceran la dignidad humana, y los ayuda a blindar su corazón, de un mundo sumergido en la anticultura de la muerte (Benedicto XVI la llama ‘anti-cultura de la muerte’, porque es lo contrario a la cultura), instalada en todas las esferas sociales, donde –Latinoamérica ha sido lastimada fuertemente por esta situación–, y la persona humana es tratada como objeto de uso y abuso, es importante no sólo hacer una reflexión profunda, sino rescatar un estilo de vida que se contraponga a la cultura del descarte y de la muerte, para restaurar perseverantemente la “cultura de la vida” mediante la vivencia de las virtudes humanas específicamente la virtud de la Castidad, que no es más que la virtud que libera al amor de todo uso, violencia y egoísmo.

Visita la plataforma

» Visita Latidos conscientes en la Plataforma de Holydemia, en este link puedes acceder al curso de Latidos Conscientes:

 https://www.holydemia.com/es-es/courses/latidos-conscientes-15

» Quienes adquieren el curso, tienen acceso a el de por vida y pueden iniciarlo cuando gusten, pues todo el contenido esta grabado y el material de lectura disponible permanentemente.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 6 de septiembre de 2020. No. 1313