Es la clave de una vida espiritual fuerte y sostenible

Por Mary Velázquez Dorantes

areciera extraño decir que el silencio es una fuente de amor, o que dejar de hablar o conversar con otros nos puede llenar de plenitud, sin embargo no estamos frente a una utopía, ni tampoco una idea extravagante, sino que es el comienzo del diálogo interno, el crecimiento personal, pero sobre todo es la llamada de atención al mensaje de Dios.

El silencio es una experiencia personal que ayuda a fortalecer nuestra mente, nuestro cuerpo, pero sobretodo nos ayuda a crecer en la vida espiritual, nos abre la puerta a las manifestaciones de Dios, y nos enseña un camino hacia la sabiduría.

UN MUNDO OCUPADO

Actualmente estamos viviendo episodios donde buscamos saturarnos de actividades, de personas, de ideas, incluso de objetos. Vivimos un mundo ocupado de situaciones y experiencias que se traducen en caos; también estamos viviendo un mundo donde la quietud pareciera que pasó de moda, donde el miedo al silencio y a los momentos en soledad están prohibidos. Quizás sea hora de cambiar de rumbo, y poner un alto al mundo que nos rodea por un instante, buscar un espacio tranquilo y simplemente aguardar en silencio, ésta probablemente sea la mayor aventura para ver los milagros que ocurren día con día.

LA PRESENCIA DEL AMOR

Si revisamos el mundo de las estadísticas y de los reportes de cómo se siente el hombre, vamos a descubrir que cada vez más está sumergido en vacíos, vacíos que le provocan desamor, falta de cariño, afectos contaminados que han dañado la mirada amorosa de Dios.

Y no significa que de ahora en adelante vayamos a renunciar a todo, esta sería una idea errónea, sino que nuestra tarea sea encontrar la esencia del silencio, incluirlo en la vida cotidiana, observarlo como una herramienta que nos ayuda a encontrarnos, a despertar con la fe de una vida plena, donde el Creador está acompañándonos y descubrir que no estamos solos.

El silencio es la clave de una vida espiritual fuerte y sostenible, nos vuelve más receptores, nos ayuda a comprender la experiencia del mundo, nos hace mucho más internos, nos libera de tensiones reales e imaginarias, nos hace fuertes, amorosamente sólidos.

UNA MIRADA CIENTÍFICA

Muchas personas buscan datos científicos, evidencias sustanciales para poder realizar ciertas prácticas, en este caso la ciencia también ha hablado de los beneficios del silencio, una propuesta científica que nos afirma que el silencio ayuda a tener una vida saludable, libre de toxinas mentales, sin contagios de estrés, pero sobretodo una propuesta que físicamente nos va a alegrar porque el silencio ayuda a tener un sistema inmune vital, reduce la presión sanguínea, evita los problemas cardiacos, ayuda al cerebro a trabajar en conjunto integrando nuevas neuronas, las funciones cognitiva y del pensamiento se fortalecen y colaboran a que tengamos mucho mayor atención y comprensión de las situaciones.

El silencio colabora

en la memoria, ayuda a resolver conflictos, organiza la acción para diferentes tareas, y obviamente constituye una relación donde físicamente nos sentimiento mejor, y reaccionamos de forma positiva.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 6 de septiembre de 2020. No. 1313