Ante todo este desorden, y siendo que por fin la mortalidad en Europa y la mayor parte del mundo a causa del Covid —salvo en América— ha disminuido, el Papa Francisco aprobó el pasado el 3 de septiembre una carta elaborada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que preside el cardenal Robert Sarah.

Se titula “Volvamos con alegría a la Eucaristía”, y trata de los lineamientos que han de seguirse en las conferencias episcopales para la celebración de la liturgia durante y después de la pandemia del Covid. El mensaje es claro: “Es necesario y urgente volver a la normalidad de la vida cristiana”.

Misa presencial: con prudencia pero sin miedo

En la carta “Volvamos con alegría a la Eucaristía”, publicada por la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, se señala que la pandemia del coronavirus “ha tenido repercusión en un aspecto fundamental de la vida cristiana: ‘Donde dos o tres están reunidos en mi Nombre, ahí estoy Yo en medio de ellos’ (Mt 18, 20); ‘Perseveraban en la enseñanza de los Apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Los creyentes vivían todos unidos …’ (Hch 2, 42.44)”. Así, la enfermedad afectó la dimensión comunitaria de la Iglesia.

También menciona la carta que los cristianos de los primeros siglos, apenas gozaron del derecho a la libertad de culto, se apresuraron a edificar lugares “que fueran domus Dei et domus eclessiae, donde los fieles pudieran reconocerse como comunidad de Dios”, y que, “por eso, la casa del Señor supone la presencia de la familia de los hijos de Dios”.

Mas señala que “en la emergencia pandémica ha surgido un gran sentido de responsabilidad”, por lo que “obispos y sus conferencias territoriales” han llegado “hasta la suspensión prolongada de la participación de los fieles en la celebración de la Eucaristía”, razón por la cual la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos está “profundamente agradecida con los obispos”.

Y llama, “en cuanto las circunstancias lo permitan”, a retornar a “la celebración de la liturgia, particularmente de la Eucaristía”.

Se agradece la labor de los medios de comunicación que transmitieron la Misa, pero se advierte que “ninguna transmisión es equiparable a la participación personal o puede sustituirla”.

TEMA DE LA SEMANA: ALGUIEN TE ESTÁ ESPERANDO (OTRA VEZ)

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de septiembre de 2020. No. 1316