El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, cardenal Robert Sarah, ha redactado en la carta “Volvamos con alegría a la Eucaristía”:

Que “se reconozca a los fieles el derecho a recibir el Cuerpo de Cristo y de adorar al Señor presente en la Eucaristía en los modos previstos, sin limitaciones que vayan más allá de lo previsto por las normas higiénicas emanadas por parte de las autoridades públicas o de los obispos”.

Este párrafo no quiere decir que las autoridades civiles puedan decidir cómo se ha de adorar o comulgar, puesto que ya en otro momento de la carta se indica que “las normas litúrgicas no son materia sobre la cual puedan legislar las autoridades civiles”.

La carta señala que “en tiempos difíciles (pensamos, por ejemplo, en las guerras, en las pandemias) los obispos y las conferencias episcopales pueden dar normativas provisorias a las que se debe obedecer”, y que “estas medidas dictadas por los obispos y por las conferencias episcopales finalizan cuando la situación vuelve a la normalidad”.

Pero hay que recordar que también hay ciertos límites a lo que los obispos pueden determinar, puesto que hay leyes eclesiásticas superiores que rigen a la Iglesia universal. Así lo recordaba, por ejemplo, monseñor Héctor Aguer, arzobispo emérito de La Plata, tras el controvertido cierre del seminario argentino en la diócesis de San Rafael.

Ahora bien, ¿cuáles son los “modos previstos” para dar la Comunión en tiempos de pandemia? La cuestión ya fue aclarada en 2009, cuando se le pidió una respuesta a la Santa Sede durante la pandemia del virus de la influenza AH1N1, preguntándole si lo correcto era en tales circunstancias dar la Comunión exclusivamente en la mano.

La respuesta la entregó a través de la Congregación para el Culto Divino, y dice: “Este dicasterio hace notar que su Instrucción Redemptoris Sacramentum (25 de marzo de 2004) estipula claramente que ‘cada uno de los fieles tiene siempre el derecho a recibir la Santa Comunión en la lengua’ (nº 92), y no es lícito negar la Sagrada Comunión a ningún fiel cristiano a quien no impida la ley recibir la Sagrada Eucaristía”.

TEMA DE LA SEMANA: ALGUIEN TE ESTÁ ESPERANDO (OTRA VEZ)

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de septiembre de 2020. No. 1316