Uno de los mayores desacuerdos durante la pandemia ha tenido que ver con el modo de recibir la sagrada Comunión por parte de la feligresía.

La mayoría de las diócesis han recomendado la recepción de la Eucaristía en la mano, mientras que otras han llegado a ordenar que sea la única forma en que se administre. Así, el arzobispo de Mobile, Alabama, monseñor Thomas Rodi, dio un ultimátum a sus sacerdotes para que sólo dieran la Comunión en la mano o dejaran de decir la Misa pública. En la diócesis de San Rafael, Argentina, incluso se cerró de forma definitiva un seminario a raíz de que gran parte de los sacerdotes diocesanos se negaron a obligar a los fieles a comulgar en la mano tal y como había ordenado el obispo por causa de la pandemia.

Experimentos extraños

En otros lugares se están realizando prácticas difíciles de entender. Por ejemplo, después de reanudar en Alemania las Misas en junio, el padre Stefan Wissel, párroco de Barbing, dijo a los feligreses en una carta parroquial que prohibía la comunión en la lengua, y, en su lugar, les indicó que recogieran una “hostia (no consagrada)”, colocada en la entrada y “envuelta en papel de aluminio”, para llevarla a los bancos y consumirla en lugar de la Comunión.

También en Alemania, el párroco de Frammersbach, padre Bernhard Albert, de la diócesis de Würzburg, pide a los fieles que lleven a Misa una rebanada de pan en una caja de plástico. En el ofertorio el sacerdote les indica que abran la caja y hagan una bendición sobre el pan así: “Toma el pan en tu mano, haz una cruz sobre el pan y di: Tomamos y comemos el pan; es para nosotros el cuerpo de Jesús que fue entregado por nosotros.

Lo hacemos en su memoria”. Y a la hora de la comunión, todos comen su pan. “No podría ser más higiénico”, dice el sacerdote, y asegura que esto es “exactamente lo que Jesús mismo practicó”, y que los fieles están entusiasmados y le “informan que experimentan la comunión mucho más intensamente que de costumbre”.

En la parroquia de Duttenbrunn, diócesis de Würzburg, el sacerdote sí consagra Hostias, pero las entrega en el papel que se usa para los pastelitos (capacillos).

En la parroquia de Stans, diócesis de Chur, Suiza, la Comunión puede ser tomada ahora en cajas de metal, colocadas en una mesa para que los feligreses que se registran con antelación puedan pasar cada semana para llevarse la Hostia. Antes de esto, la parroquia distribuía la Comunión en cajas de fósforos, pero la diócesis lo prohibió, y por ello cambiaron a cajitas de metal.

También una parroquia de Minnesota fue sorprendida empacando la Santa Comunión en bolsitas para que la gente se la llevara después de la Misa. Sucedió en la comunidad católica de Pax Christi, de la arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis. La arquidiócesis, bajo el arzobispo Bernard Hebda, anuló la práctica inmediatamente.

En la parroquia de San José en Bottrop, Alemania, así como en la parroquia de São José en Funchal, Madeira, Portugal, se fabricaron para las Hostias tablas de madera con muescas a distancias adecuadas. Cada feligrés que se acerca a comulgar toma por sí mismo la Hostia como en un buffet.

TEMA DE LA SEMANA: ALGUIEN TE ESTÁ ESPERANDO (OTRA VEZ)

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 27 de septiembre de 2020. No. 1316