La historia del agua de Lourdes comenzó el jueves 25 de febrero de 1858 cuando la Virgen María le dijo a santa Bernadette: “Vaya a beber y lavarse en la fuente”, lo que se entendió, y se sigue entendiendo, como una invitación para todos los que peregrinan hasta aquel santuario mariano.

Químicamente hablando, el agua de Lourdes es agua normal, de manantial, sin ninguna propiedad particular. Religiosamente hablando, el agua de Lourdes no es agua bendita en el sentido de un sacramental bendecido por un ministro ordenado. Pero el hecho es que esta agua es el medio más frecuente de las curaciones y favores divinos obtenidos por intermediación de la Virgen de Lourdes.

El agua se aplica directamente, bebiéndola o sumergiendo a la persona enferma en una de las piscinas del santuario. Pero, como explicó santa Bernadette Soubirous en una ocasión, “esta agua es considerada como un medicamento; pero tienes que guardar la fe y orar; ¡esta agua no podría hacer nada sin fe!”.

De 1858 al día de hoy existen innumerables curaciones milagrosas vinculadas al uso del agua de Lourdes, si bien hasta febrero de 2018 el Comité Médico Internacional de Lourdes —formado por una veintena de médicos de distintas especialidades, y entre los que hay creyentes, ateos y agnósticos—, usando el más absoluto rigor sólo contabilizaba 70 curaciones científica- mente inexplicables.

Hay que entender, primero, que no todas las personas que son curadas dan aviso o se someten a investigación; segundo, que la curación de una determinada enfermedad puede ser verdaderamente sobrenatural (es decir, causada por una intervención directa de Dios) aun cuando en el mundo posiblemente existan tratamientos para combatirla.

Ahí está, por ejemplo, la suegra de Pedro, que aquejada de fiebre, fue curada por Jesús (cfr. Mt 8, 14-15). Según los rigurosos estándares del Comité, esta curación no estaría contabilizada en su lista aunque se trata de un milagro.

TEMA DE LA SEMANA: «LOURDES: LA LLAMA VIVA DE LA FE»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 7 de febrero de 2021 No. 1335