Hace ocho años se dio un hecho inusitado en la historia moderna de la Iglesia católica: la dimisión de un Papa. De inmediato, en aquel febrero de 2013 y durante el cónclave en el que se eligió a su sustituto, las especulaciones sobre la renuncia de Benedicto XVI no se hicieron esperar. Y las especulaciones sobre el motivo y las presiones de “un grupo” en El Vaticano tuvieron un objetivo: Francisco.

“Fue una decisión dolorosa, pero creo que lo hice bien. Mi conciencia está bien”, le dijo el Papa Emérito a Massimo Franco, director del diario italiano Corriere della Sera. Y agregó: “No hay dos papas. El Papa es uno solo…”, subrayó Benedicto XVI al periodista con voz débil, esforzándose por articular bien cada palabra.

“Su aclaración sobre la singularidad del papado es obvia para él. Pero no para algunos sectores del catolicismo conservador más irreductibles en la hostilidad hacia Francisco. Por eso, reitera que ‘el Papa es uno solo’, golpeando débilmente con la palma de la mano el apoyabrazos: como si quisiera dar a las palabras la fuerza de una afirmación definitiva”, comentó Franco en su reportaje.

Le preguntó el periodista si en los últimos años ha pensado en la renuncia del 11 de febrero de 2013. “Fue una difícil decisión. Pero lo tomé con plena conciencia y creo que lo hice bien. Algunos de mis amigos ‘fanáticos’ todavía están enojados, no quisieron aceptar mi elección. Pienso en las teorías de la conspiración que lo siguieron: quien dijo que era culpa del escándalo de Vatileaks, parte de una conspiración del lobby gay, parte del caso del teólogo conservador lefebvriano Richard Williamson. No quieren creer en una elección consciente. Pero mi conciencia está bien”.

TEMA DE LA SEMANA: «UN HOMBRE LLAMADO PAPA»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 14 de marzo de 2021 No. 1340