Por Sergio Ibarra

Las elecciones de 2021 en nuestra Patria pasarán a la historia por ser las primeras en que las campañas políticas serán digitales. ¿Qué significa? Las elecciones tradicionales son territoriales, con bardas, espectaculares, radio, periódicos y televisión. Lo territorial quedará severamente restringido. No faltará el imprudente que organice eventos presenciales. Quien esté en su sano juicio, uno esperaría, se abstendría de participar. No más miles de acarreados al Zócalo.

La contratación de espectaculares y bardas tendrá un impacto menor por la reducción de automóviles y personas en circulación. Los medios tradicionales se han digitalizado, los tres. La posibilidad de tener televidentes o lectores de periódico que sigan programas o una lectura completa durante una hora ha quedado atrás. El radio pudiera impactar a radioescuchas que no cambien de estación en el automóvil o en comercios, talleres,  taquerías o torterías. Sin embargo, si las cosas continúan como hasta ahora, las limitaciones de cupo y que las personas salen mucho menos, el impacto disminuirá dramáticamente.

¿Qué tendrán que hacer partidos y candidatos?

Aprender a toda velocidad como hacer llegar imágenes, nombres y mensajes digitales convincentes a electores indecisos y abstencionistas en medio de una feroz competencia por captar la atención de un público que, en general y en particular con los nuevos votantes, estará switcheando los canales de cable o las páginas que visita en internet o las  app´s  en su celular.

El reto es que el tiempo de navegación, si bien se ha incrementado, la nueva sociedad interconectada tiende a no mantener la atención. Es por ello que, quienes sean innovadores y capaces de entender los nuevos micro segmentos, quizás rescaten votos por la vía del impacto y convencimiento digital.

Queda la opción, nada barata, de anunciarse en canales deportivos, de películas o de series en la señal pagada, como sky o los equivalentes.

¿Qué tendremos que hacer los electores?

Prepararnos a participar. Informándonos y conociendo a las y los candidatos, más allá de rivalidades y descalificaciones partidistas, quien verdaderamente tenga la intención de hacer una valoración deberá navegar en las páginas de los partidos y candidatos, estar atento a las redes y mensajes para hacer sus propios juicios.

Lo más importante, sobre todo, es estar listos y listas el 6 de junio para cumplir con este derecho que ha costado tanto conquistar y así derrotar la nociva apatía por la democracia.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de febrero de 2021 No. 1338