En su mensaje al Pueblo de Dios de la CX Asamblea Plenaria de la CEM, los obispos consideran que solo el trabajo incluyente y de unidad marcará la diferencia

Redacción

Los obispos de México, reunidos en la CX Asamblea Plenaria en el tiempo Pascual, urgen al pueblo mexicano a colaborar en la búsqueda de soluciones para enfrentar la emergencia sanitaria, familiar, educativa, económica y de seguridad, cuando se están a punto de cumplir 200 años de la consumación de nuestra Independencia.

Preocupados por el bienestar de los mexicanos, consideran que no hay tiempo para caer en divisiones ni descalificaciones, sino que, debemos “aprender a dejar nuestros intereses egoístas, individuales o partidistas, para alcanzar un diálogo por el bien de todos los mexicanos. Así como el Señor Jesús al inicio de su ministerio en Galilea muestra que la realidad del Reino de Dios involucra a todos sin excluir a nadie (Cfr. PGP 116), así también, ya Resucitado, nos hace partícipes de esta misión al llamar a sus discípulos a recomenzar desde Galilea para edificar un mundo nuevo en el amor, la justicia y la paz”.

Ante esto, hacen un llamado a quienes nos gobiernan o aspiran a hacerlo, y los invitan a reflexionar en su papel fundamental en la promoción de acuerdos que ayuden a superar las crisis que estamos enfrentando.

“Las campañas que siembran división y polarizan la sociedad nunca serán un camino para el bienestar y la paz; tampoco ayudan las políticas públicas que atentan contra la dignidad de la persona, o contra el medio ambiente.

El papa Francisco, invita a quienes ejercen algún cargo político a reflexionar que la pregunta al final de su vida no debería ser: ‘¿Cuántos me aprobaron; cuántos me votaron; cuántos tuvieron una imagen positiva de mí?’. Sino más bien: ‘¿Cuánto amor puse en mi trabajo; en qué hice avanzar al pueblo; qué marca dejé en la vida de la sociedad; qué lazos de paz construí; qué fuerzas positivas desaté; o cuánta paz social sembré?’”. (FT 197)

De igual forma, piden a los votantes ejercer su derecho al voto, y para ello les proponen informarse lo más posible sobre el candidato y sus propuestas para que las analicen desde su conciencia de modo que el voto sea libre, razonado y responsable.

“Hemos de evitar ser cómplices de campañas de desinformación, del apoyo a candidatos que estén en contra de la vida, la institución matrimonial, la dignidad humana, y de la libertad religiosa; así como el apasionamiento extremo que dañe los nexos familiares o sociales que nos unen. No nos dejemos comprar por dádivas o condicionar por amenazas de ningún tipo, nuestro voto ha de ser libre y soberano”.

A los empresarios y responsables del desarrollo económico, que también son parte importante de la solución sobre todo en la creación de empleos, los invitan “a no olvidar que su actividad productiva ha de tener como máximo valor la persona, el bien común y la urgencia de que sus acciones se realicen bajo una política sustentable cuidando nuestra casa común. En la búsqueda por recuperar el mercado perdido los exhortamos a no olvidar su compromiso social en la reconstrucción de nuestro país, pues hemos de reconocer que ‘no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos’” (FT 168).

En este importante eslabón, el llamado se extiende a las familias para que se mantengan en la oración, la esperanza y la unidad en el amor; a los médicos, enfermeras y personal de apoyo, quienes nos han recordado la importancia de servir con amor; a los maestros, a quienes les ha sido difícil cumplir con sus deberes en esta pandemia, para que mantengan el espacio educativo libre de la influencia de ideologías; a los agentes de pastoral, sacerdotes, religiosos y laicos para que sigan cumpliendo con el ministerio de su amor, responsabilidad, alegría y generosidad.

Con este mensaje los obispos de México proponen sumar esfuerzos y trabajar juntos por un nacionalismo que no excluya, sino que busque la unidad.

“A todos los católicos los exhortamos a fundamentar esta búsqueda de la unidad en el encuentro con Jesucristo y Santa María de Guadalupe, que desde 1531 marcó la identidad cultural y religiosa de los mexicanos y de manera especial acompañó el movimiento de independencia que se consumó hace 200 años. A ella nos encomendamos para que siga cubriendo con su manto maternal a nuestro querido pueblo de México”.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 25 de abril de 2021 No. 1346