El anuncio de la administración Biden de apoyar la suspensión de las patentes de las vacunas COVID-19, como un medio para expandir la producción y distribución de la vacuna, es una medida que el Vaticano había estado pidiendo a Estados Unidos y la comunidad interancional.

En una reunión de la Organización Mundial del Comercio en febrero, el representante del Vaticano subrayo que este paso “sería una fuerte señal que demostraría un compromiso real y, por lo tanto, pasaría de la declaración a la acción a favor de toda la familia humana”.

Antes del anuncio, el 5 de mayo, Estados Unidos no había respaldado la propuesta de renunciar a los derechos de patente de las vacunas presentada por la India y Sudáfrica.

El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, el arzobispo Vincenzo Paglia, ha confirmado en declaraciones a Telam que esta decisión había sido respaldado públicamente la decisión del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de suspender las patentes de las vacunas contra la COVID-19.

Se trata de una decisión que ya había sido pedida por el Papa Francisco, afirma  el prelado en declaraciones a la agencia Telam.

Katherine Tai, representante de Comercio de los Estados Unidos, aclaró la posición de la administración explicando que “circunstancias extraordinarias de la pandemia de COVID-19 requieren medidas extraordinarias”.

“La administración cree firmemente en la protección de la propiedad intelectual”, dijo, pero en un esfuerzo por poner fin a la pandemia, “apoya la exención de esas protecciones para las vacunas COVID-19”.

Brian Kane, director senior de ética de la Catholic Health Association de los Estados Unidos, considera que la medida de la administración demuestra “buenas intenciones”, pero advierte de que es  solo un paso en el esfuerzo general para asegurarse de que la vacuna llegue a todos.

En declaraciones a Catholic News Service subrayó la importancia de  mantener la idea de la equidad en la distribución de las vacunas en todas las discusiones sobre cómo superar la pandemia, que es “un problema mundial”.

“No podemos cerrar los ojos ante la injusta distribución de vacunas”, indica. “Necesitamos hacer algo al respecto; es nuestra responsabilidad “.

Imagen por Galen Crout (Unsplash)

Por el Consorcio Internacional de Medios Católicos sobre Vacunas contra la COVID-19