Un gobierno democrático tiene la obligación de darle continuidad a los proyectos que contribuyan al bien común, sin importar quiénes los pusieron en marcha.

“Quien gobierna sea como aquel que sirve”, dice Jesús en el pasaje de San Lucas donde los discípulos disputaban sobre quién de ellos era el más importante.

El compromiso del servicio es ineludible para el que tiene el poder. Es un compromiso que implica el sacrificio y la renuncia de lo que “me sirve a mí” para quedarme en el poder, mirando siempre por lo que le sirve a la gente para vivir mejor.

La morenita del Tepeyac es un gran ejemplo de servicio y de caridad. Una vez que dejó bien sembrado su deseo en el alma de la nueva nación, quiso que sus hijos tuvieran la libertad de seguirlo, incluyendo a sus gobernantes.