Milagros y favores obtenidos por la Virgen del Carmen, con frecuencia a través del uso del escapulario, son muy frecuentes. Aquí hay algunos ejemplos de distintas épocas:

  • En el verano de 1845 el barco inglés “Rey del Océano” se hallaba en medio de un huracán, y su fin parecía inminente. Pero entre la tripulación se encontraba el joven católico irlandés John McAuliffe, que se quitó su escapulario de la Virgen del Carmen y, haciendo con él la señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.
  • En 1894, en la ciudad italiana de Palmi, los lugareños advirtieron que a una estatua de la Virgen del Carmen se le movían los ojos. Los 15 mil habitantes improvisaron el 16 de noviembre una procesión en la que portaban a hombros la estatua de la Virgen por las calles. Justo cuando la procesión llegó al final de la ciudad, un violento terremoto sacudió todo el distrito, destruyendo la mayor parte de las casas, pero quedando a salvo toda la población.
  • En Costa Rica, en 1913, el barco “El Galileo” naufragó cerca de una isla. El dueño del barco fue al templo de la Virgen del Carmen, junto con los familiares de los tripulantes, a suplicarle a la Madre de Dios su intercesión. Días después llegaron a salvo todos los marinos, contando que en medio de la tempestad una mujer se había aparecido llevándoles alimentos, y que los acompañó hasta que recuperaron sus fuerzas y pudieron nadar hasta la isla, donde más tarde fueron rescatados por un barco.
  • La devoción a la Virgen del Carmen en Campeche, México, en lo que hoy se llama precisamente Ciudad del Carmen, se debe a que esta localidad logró, por la intercesión de esta advocación mariana, la expulsión de los piratas en la madrugada del 16 de julio de 1717.
  • En 1957, en Westboden, Alemania, un incendio había consumido una hilera completa de casas.

Una familia, al ver que el fuego se acercaba a su casa, colgó un escapulario en la puerta de la entrada.

El fuego siguió quemando otras viviendas, pero aquella casa permaneció intacta.

  • El semanario “Tú”, órgano de los obreros de Acción Católica, de fecha 6 de mayo de 1950, publicó el testimonio de un minero español, devoto de la Virgen del Carmen de toda la vida, y portador del escapulario. Era el 12 de abril de ese año, y trabajando en una mina de Coto del Musel, un accidente lo dejó solo y semisepultado por carbón en un pequeño reducto, sin comunicación ni forma de salir. Contó: “Me di cuenta de que me encontraba en un caso perdido, y mi única exclamación fue ésta: ‘¡Qué la Virgen bendita del Carmen me ampare!’. Estuvo atrapado 6 días y 10 horas, sin agua ni comida, y varias veces perdió el conocimiento; pero, cuando despertaba, invocaba constantemente a la Virgen del Carmen. Finalmente, sus compañeros lograron rescatarlo.
  • Un sacerdote cuenta que en un pueblo cerca de Chicago fue llamado para tratar de asistir a un moribundo que había estado alejado de los sacramentos por muchos años. “El hombre no quería verme, no quería hablar. Le pedí que mirara el pequeño escapulario que yo sostenía. Le dije: ‘¿Llevarás esto si te lo pongo?, no pido nada más’”. Estuvo de acuerdo en usarlo, y, al cabo de una hora, hizo llamar al sacerdote porque quería confesarse. Así suele “trabajar” la Virgen a través del escapulario.

TEMA DE LA SEMANA: «VIRGEN DEL CARMEN: CON ELLA VAMOS DE CAMINO»

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 18 de julio de 2021 No. 1358