Publicamos a continuación el comunicado de prensa emitido el 28 de julio  por la Asociación Médica Católica de los Estados Unidos (CMA, por sus siglas en inglés) sobre la objeción de conciencia y la imposición de las vacunas contra la COVID-19.

La Asociación Médica Católica (CMA) es la mayor asociación de médicos católicos y profesionales de la salud en los Estados Unidos. Nuestra misión consiste en la formación y el apoyo de los médicos actuales y futuros para vivir y promover los principios de la fe católica en la ciencia y la práctica de la medicina.  Como organización, la CMA se opone a la vacunación obligatoria contra la COVID-19 como condición para el empleo si no se respeta la objeción de conciencia o religiosa.

Durante el transcurso de la pandemia causada por la COVID-19, nuestra organización ha proporcionado constantemente información médica fiable y actualizada sobre los esfuerzos de mitigación y terapias, así como información sobre el desarrollo y la posterior autorización de emergencia por parte de la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (Food and Drug Administration, FDA) de tres vacunas contra la COVID-19.

En una reciente encuesta realizada a nuestros miembros, identificamos una variedad de razones para elegir recibir la vacuna, incluyendo la preocupación por enfermar de COVID-19 y prevenir la transmisión a otros en interés de la salud pública y el bien común.

Los miembros también expresaron serias preocupaciones con respecto a los datos preliminares de seguridad y eficacia, particularmente con respecto a la nueva tecnología de ARNm. En cualquier caso, TODOS los miembros expresaron su objeción moral/ética al uso de líneas celulares de fetos abortados en el desarrollo, prueba y/o producción de las tres vacunas actualmente disponibles.

La decisión individual de un católico de vacunarse debe estar informada por la clara y autorizada enseñanza moral de la Iglesia sobre las vacunas. La Congregación para la Doctrina de la Fe afirma: “cuando no estén disponibles vacunas Covid-19 éticamente irreprochables […] es moralmente aceptable utilizar las vacunas contra la Covid-19 que han utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción… El deber moral de evitar esa cooperación material pasiva no es vinculante si existe un peligro grave […].  Es evidente para la razón práctica que la vacunación no es, por regla general, una obligación moral y que, por lo tanto, la vacunación debe ser voluntaria […] Sin embargo, quienes, por razones de conciencia, rechazan las vacunas producidas a partir de líneas celulares procedentes de fetos abortados, deben tomar las medidas, con otros medios profilácticos y con un comportamiento adecuado, para evitar que se conviertan en vehículos de transmisión del agente infeccioso. En particular, deben evitar cualquier riesgo para la salud de quienes no pueden ser vacunados por razones médicas o de otro tipo y que son los más vulnerables”. (Nota sobre la moralidad del uso de algunas vacunas contra la Covid-19 (21 de diciembre de 2020)  –  carácter en negrita añadido por los autores del comunicado).

Además, las Directivas Éticas y Religiosas para los Servicios de Salud de la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos abordan la cuestión de la proporcionalidad terapéutica, la evaluación que una persona hace en relación con el riesgo/beneficio médico de una intervención particular con estas palabras: “ninguna persona debe ser obligada a someterse a un procedimiento médico que la persona ha juzgado, con conciencia libre e informada, que no proporciona una esperanza razonable de beneficio sin imponer riesgos excesivos” (n.32).

Las organizaciones sanitarias tienen interés y derecho a establecer políticas que garanticen que sus pacientes sean atendidos en el entorno más seguro posible. Históricamente, la vacunación del personal constituye un medio eficaz para fomentar esa seguridad. Si bien reconocemos la importancia de esta consideración desde el punto de vista médico y ético, la enseñanza de la Iglesia es clara, en el sentido de que “por regla general” la vacunación “debe ser voluntaria” y basarse en la evaluación personal y en conciencia de los riesgos médicos/beneficios y la moralidad de una determinada vacuna. Esto es imperativo.

A medida que aumentan los llamamientos a la vacunación universal como condición para el empleo, la falta de adaptación dará lugar a la incapacidad de una persona para trabajar en su vocación elegida, conducirá a una mayor escasez de trabajadores sanitarios esenciales, al tiempo que exacerbará las dudas y la desconfianza existentes con respecto a las vacunas COVID-19.

El proceso de exención debe ser claro y coherente, sin imponer una carga excesiva a los que solicitan una exención, y protegiendo la salud de todos los implicados.  Como ha sucedido a lo largo de esta pandemia, los procedimientos seguidos para minimizar el riesgo de contraer o transmitir el SRAS-CoV-2 deben estar claramente delineados y, en particular, aquellos que decidan no vacunarse deben aceptar el respeto de estas disposiciones.

Como asociación de profesionales de la medicina, en consulta con médicos expertos en las áreas de enfermedades infecciosas, epidemiología y salud pública, creemos que podemos respetar los derechos de las personas a tomar decisiones informadas y conscientes en relación con la mitigación, el tratamiento y la vacunación, a la vez que salvaguardamos el interés de aquellos a los que servimos mientras todos continuamos con el esfuerzo de acabar con esta pandemia.  Seguiremos proporcionando información médica precisa y actualizada al servicio de nuestros miembros, nuestros pacientes y nuestras comunidades, y estamos dispuestos a trabajar con todos los interesados en el desarrollo de un proceso de exención que proteja los derechos y la salud de todos.

Traducción realizada por el Consorcio Internacional de Medios Católicos sobre Vacunas contra la COVID-19

Fuente original: Catholic Medical Association Opposes Vaccine Mandates without Conscience and Religious Exemptions – Catholic Medical Association : Catholic Medical Association (cathmed.org).

Imagen: Ani Kolleshi (Unsplash)