La regla general es: ayude a sus niños a seguir siendo niños.

  • Deje de preguntar a su hijo o hija de pre-kinder, kinder, primaria o secundaria si ya tiene novio o novia; si lo hace, usted lo está alentando a que lo tenga, y así más pronto lo encamina hacia el despertar de su sexualidad.
  • No ponga a bailar a sus niños reguetón, perreo, lambada ni cualquier otro ritmo erótico; no los lleve a fiestas donde vean, aprendan o deseen ese tipo de bailes.
  • No deje que sus hijos escuchen canciones de reguetón, pues sus letras tienen un alto contenido sexual.
  • No motive a sus niños a ver concursos de talento en televisión donde otros pequeños bailan ritmos eróticos y se visten como adultos sensuales.
  • No bese usted a sus hijos en la boca, por más que vea que en las películas de Hollywood eso es lo que hacen los papás y mamás con sus niños. El beso en la boca es un componente practicado desde hace miles de años en las relaciones de carácter sexual; no hay que forzar ahora un nuevo significado relacionado con la afectividad entre padres e hijos.
  • No incentive a sus hijas a usar tacones, pintarse las uñas o a maquillarse si son niñas. Eso sólo pueden hacerlo cuando juegan un rato a “ser grandes”, pero hasta ahí.
  • No vista a sus niños y niñas como si fueran adultos, y cuide que su ropa interior quede justo así: en el interior. A sus niñas no les ponga o compre ropa sensual, como minifaldas, minipantaloncillos, ropa muy ajustada, ombligueras, blusas strapless, bikinis, etc.
  • Jamás le diga a sus niños o niñas que se ven “sexys”.
  • Busque juegos y juguetes acordes con la edad de sus hijos. Las muñecas sexualizadas o que exaltan un ideal estético femenino no son adecuadas para niñas pequeñas, pues carecen de la madurez física y psicológica para procesar la información que reciben.
  • No le dé a sus niños acceso libre a los dispositivos electrónicos; computadoras y teléfonos celulares deben ser supervisados por usted.

Las aliadas número uno de la hipersexualización infantil son las redes sociales, pues facilitan que sus hijos muestren su cuerpo, o que vean los cuerpos de otros. Usted debe tener acceso a los chats de sus hijos, les guste o no.

  • Cuide la sobreexposición de sus hijos a la televisión y otros medios audiovisuales; tenga en cuenta que hoy hasta los programas y películas “infantiles” suelen estar sexualizados, especialmente mediante la ideología de género. Cuando usted se percate de la presencia de estas cosas, de acuerdo con la edad de su hijo explíquele lo que está mal en eso que ha visto, y háblele de la santidad del cuerpo y del plan maravilloso de Dios para el hombre al haberlo constituido varón y mujer, y al haber hecho distintas edades para que el ser humano las viva y transite en paz, sin adelantarse los tiempos.

“Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que le colgaran al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y lo hundieran en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene!”. (Jesucristo, en Mt 18, 6-7)

“Más almas se van al Infierno por pecados de la carne que por cualquier otra razón. Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a mi Hijo. Las personas que sirven a Dios no deberán seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”. (La Virgen de Fátima a la niña Jacinta Marto)

Los hijos “tienen derecho a ser educados en los auténticos valores morales, enraizados en la dignidad de la persona humana, a inspirarse en la verdad de nuestra fe católica y a aprender modos de comportamiento y acción que los lleven a una sana autoestima y a la felicidad duradera”. (Benedicto XVI, Carta a los católicos de Irlanda)

TEMA DE LA SEMANA: CUIDAR EL PARAÍSO; DEJAR A LOS NIÑOS SER NIÑOS

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 25 de julio de 2021 No. 1359