Una práctica que nos acerca más a Jesús y a María y nos permite recordar nuestro llamado a ser discípulos de Jesús

Por Sergio Estrada

El mes de octubre es considerado como el mes del Santo Rosario, una oración que se deriva directamente de la advocación de la Virgen del Rosario, quien se le apareció a Santo Domingo sosteniendo un rosario y le enseñó a recitarlo. Este, a su vez, se encargó de difundirlo.

En cada Ave María se ofrece una preciosa rosa para la Virgen y cada Rosario completo es una corona de rosas para Ella. Vale la pena recordar que, entre las variadas apariciones de la Santísima Virgen, Ella siempre ha insistido en el rezo del Santo Rosario.

Origen del Rosario

Este rezo mariano es un concepto que procede del latín “rosarĭum”. La noción se emplea para nombrar a un tipo de rezo que realizan los católicos y al elemento que, formado por cuentas se utiliza para desarrollar este mismo rezo. El Rosario permite la conmemoración de diversos misterios de la Virgen María y de Jesucristo.

¿Por qué el mes de octubre es el mes del rosario?

Durante el mes de octubre se nos invita a rezar el Rosario en familia. Esta práctica nos acerca más a Jesús y a María y nos permite recordar nuestro llamado a ser discípulos de Jesús imitando a María en su confianza en nuestro Padre Creador. El 7 de octubre la Iglesia celebra el día del Rosario. Esta celebración fue instituida en 1883 por el papa León XIII, como un homenaje a la Virgen.

Uno de los milagros que se le atribuyen a esta oración Mariana universal es el triunfo de los cristianos en contra de los musulmanes en la batalla de Lepanto.

Ahí, la Santísima Virgen María escuchó los ruegos de la Iglesia Católica a través del rezo del Santo Rosario para alcanzar un triunfo histórico y decisivo para la cristiandad. Muchos otros milagros universales se han alcanzado a través del rezo Mariano.

El 7 de octubre, la Iglesia católica honra la figura de la Virgen del Rosario. Se trata de una de las advocaciones de la Virgen María que, según la tradición, se apareció a Santo Domingo de Guzmán en 1208 con un rosario en las manos, el cual le enseñó a rezar y le dijo que lo predicara entre los hombres.

La promesa

A través del rezo del Rosario se harán germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevarán a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 24 de octubre de 2021 No. 1372