Por Mario De Gasperín Gasperín, obispo emérito de Querétaro

Este diálogo fue durante el viaje a Budapest y a Eslovaquia. Es tradición en los viajes papales de regreso a Roma. Fue el 15 de septiembre. Un poco de luz entre la confusión:

Vacuna. Periodista Bohumil Petrik: Usted afirma que vacunarse es un acto de amor. Entonces, cuando alguien no se vacuna, ¿cómo lo llamaría? Porque algunos creyentes se han sentido discriminados. + Francisco: – Es un poco extraño, porque la humanidad tiene una historia de amistad con las vacunas. Nosotros de niños… todos se vacunaban y nadie decía ni “mu”. Quizá se deba a la virulencia y la incertidumbre…Pero hay que aclarar, precisar y hablar con serenidad de este tema. En el Vaticano todos se han vacunado, excepto un pequeño grupo.

Política. Periodista Daniel Verdú: ¿Cómo fue la reunión con el Primer Ministro, si tocó el tema de los migrantes… qué piensa de las leyes porque parece que algunas matan los valores cristianos? + Francisco:Primero habló él. Fue la ecología. Impresionante la conciencia ecológica que tienen los húngaros. Me explicó cómo purifican los ríos… Luego hablamos del invierno demográfico. Muchos pueblos vacíos o con una decena de ancianos, es una preocupación seria.

La Comunión. Al Periodista Gerad O’Connell. + Francisco: – La comunión no es un premio para los perfectos, ¿no? La comunión es un don, un regalo, una presencia de Jesús en su Iglesia y en la comunidad. Esta es la teología. Los que no están en la comunidad no pueden recibir la comunión. ¿Por qué? Porque están fuera de la comunidad, ex-comunitate, excomulgados se llaman. Es un término duro, que quiere decir que no están en la comunidad porque no pertenecen a ella o porque no están bautizados o se han alejado por algunas cosas. Esto no es una pena. No, tú estás fuera. La comunión une a la comunidad. No es un problema teológico, sino pastoral. Los principios son de la teología, la pastoral es la teología y el Espíritu Santo que te va conduciendo a hacerlo con el estilo de Dios.

El Aborto. – Al mismo. + Francisco: El problema del aborto. El aborto es más que un problema. El aborto es un homicidio. El aborto, sin medias palabras, quien hace un aborto, mata. Tomen ustedes cualquier libro de embriología de los que estudian en la facultad de medicina. En la tercera semana luego de la concepción, muchas veces sin que la mamá se dé cuenta, todos los órganos ya están allí, todos, también el ADN. ¿No es una persona? Es una vida humana, punto. Esta vida humana debe respetarse. Este principio es así de claro. A quien no puede entenderlo le hago dos preguntas: ¿Es justo matar una vida humana para resolver un problema? Segunda: ¿Es justo contratar un sicario para resolver un problema? Esto lo dije públicamente a Jordi Évole, lo dije el otro día a la COPE (radio católica española). Y punto. No se debe andar con cuestiones extrañas.

El Matrimonio. Periodista Stéfano Ma. Paci: El Parlamento Europeo invita a los Estados miembros a reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo y las relaciones parentales que llevan consigo, ¿cuál es su opinión? + Francisco:He hablado claramente sobre esto. El matrimonio es un sacramento. La Iglesia no tiene poder para cambiar los sacramentos tal y como los instituyó el Señor. Esas son leyes (civiles) que intentan ayudar a la situación de muchas personas, de diferente orientación sexual. Esto es importante, que ayudemos a la gente. Pero sin imponer cosas que, por su naturaleza, no funcionan en la Iglesia. Debemos acompañarlos. Pero el matrimonio como sacramento está claro. Por favor, no hagas que la Iglesia reniegue a su verdad. ¡Gracias Santo Padre!

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 3 de octubre de 2021 No. 1369