Es costumbre muy antigua y arraigada la de hacerse algún un propósito al iniciar un nuevo año. Sin embargo, observan los psicólogos, en promedio apenas una de cada diez personas logra cumplirlo.

Entre las principales razones por las que la mayoría fracasa es porque no se plantea metas claras y concretas que pueda ir trabajando, sino que sólo esgrime una intención en forma vaga. Otra causa de la falta de éxito es que el propósito en realidad carece de importancia radical; por ejemplo: “este año pasaré más tiempo con mis amigos”, “este año me propongo leer más”, etc. Se puede vivir perfectamente sin necesidad de cumplir propósitos semejantes, y por eso se olvidan tan fácil y rápidamente.

¿Pero qué tal si uno se hace un propósito de verdad útil y trascendente, relacionado con la salvación eterna de uno mismo y hasta de los demás? ¿Qué tal si, además, se establece un programa claro, a fin de ir trabajando mes con mes todo el año 2022? ¿Y qué tal si se hace de la mano de la más santa y poderosa de las creaturas, María Santísima, a quien tantos vicarios de Cristo (León XIII, Pío X, Benedicto V, Pío XI, Pío XII, Pablo VI, Juan Pablo II, etc.), a través de documentos oficiales del magisterio de la Iglesia, han señalado por su papel corredentor, es decir, no sólo de mediadora sino de asociada a la obra de la Redención?

Proponemos mes por mes la intención de una devoción particular a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

A continuación, presentamos seis de ellas, para la primera mitad del año, y en el siguiente número la media docena restante.

ENERO: Devoción de los primeros cinco sábados de mes

A partir del 13 de mayo de 1917, la Virgen se estuvo apareciendo varias veces ese mismo año a los pastorcitos de Fátima. En la aparición del 13 de julio la Madre de Dios dijo: “Con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora en los primeros sábados de mes”.

Esta promesa de la Virgen fue cumplida el 10 de diciembre de 1925, cuando se apareció a Lucía Dos Santos, cuando la vidente era postulante en el Convento de las Doroteas.

María Santísima apareció con el Niño Jesús, el cual le dijo a Lucía: “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas”.

Entonces la Virgen dijo: “Procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses [seguidos], en el primer sábado [del mes], se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del Rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las Gracias necesarias para su salvación”.

Esta devoción es, pues, un camino fácil para asegurarnos el Cielo.

La noche del 29 al 30 de mayo de 1930, ante el Santísimo, la Virgen le explicó a Lucía que la devoción es de cinco primeros sábados porque hay cinco especies de ofensas y blasfemias proferidas contra Ella, la Santísima Madre de Dios.

FEBRERO: Orar por la salud de los enfermos a la Virgen de Lourdes

Cada 11 de febrero se conmemora a Nuestra Señora de Lourdes, quien se apareció a santa Bernadette Soubirous en 1858. Se trata de una advocación mariana muy ligada a buscar la salud de los enfermos, pues la propia Madre de Dios hizo escarbar a Bernadette en un lugar específico, brotando un manantial de aguas que han devuelto, por la fe, la salud a muchos enfermos desde entonces y hasta la fecha.

Por lo mismo, hay diversas oraciones para pedirle a la Virgen de Lourdes la salud. Una de ellas es la siguiente:

“¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.

“¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre). Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios.

“Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y, sobre todo, un amor grande y eterno a nuestro Dios. Amén.

Virgen de Lourdes, ruega por nosotros. Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros. Salud de los enfermos, ruega por nosotros”.

Rezar 3 Avemarías.

MARZO: Los siete dolores de la Virgen

En 2022 la Cuaresma inicia el 2 de marzo, por lo que es un mes muy conveniente para meditar en los dolores que María Santísima, pues como se explica el magisterio ordinario de Juan Pablo II, “María, aunque concebida y nacida sin mancha de pecado, participó de una manera maravillosa en los sufrimientos de su divino Hijo, para poder ser la Corredentora de la humanidad” (8 de septiembre de 1982), y además “el papel corredentor de María no cesó con la glorificación del Hijo.” (31 de enero de 1985).

En el siglo XIV la Virgen le dijo a santa Brígida de Suecia: “Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi dolor; mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos”.

Entonces Ella prometió siete Gracias por su intercesión a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente meditando en sus dolores y rezando, al final de cada uno de éstos, siete Avemarías.

Las Gracias que María promete son: 1) “Yo concederé la paz a sus familias”. 2) “Serán iluminadas en cuanto a los divinos Misterios”. 3) “Yo las consolaré en sus penas y las acompañaré en sus trabajos”. 4) “Les daré cuanto me pidan, con tal de que no se oponga a la adorable voluntad de mi divino Hijo o a la salvación de sus almas”. 5) “Los defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada instante de sus vidas”. 6) “Les asistiré visiblemente en el momento de su muerte y verán el rostro de su Madre”. 7) “He conseguido de mi divino Hijo que todos aquellos que propaguen la devoción a mis lágrimas y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterna ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno”.

Ahora bien, los siete dolores de María son los siguientes:

  • Primer dolor: La profecía de Simeón (ver Lucas 2,22-35).
  • Segundo dolor: La huida a Egipto (ver Mateo 2,13-15).
  • Tercer dolor: El Niño perdido en el Templo (ver Lucas 2,41 -50).
  • Cuarto dolor: María se encuentra con Jesús camino al Calvario (ver la cuarta estación del Vía Crucis).
  • Quinto dolor: Jesús muere en la Cruz (ver Juan 19,17-39).
  • Sexto dolor: María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (ver Marcos 15, 42-46).
  • Séptimo dolor: Jesús es colocado en el Sepulcro (ver Juan 19, 38-42).

ABRIL: Consagrar a los niños a la Virgen María

Al ser considerado en México y otros países el mes de abril como el “mes de los niños”, culminando con la fiesta del “día del niño” el 30 de abril, ¿qué mejor que darle a los pequeños una gran protección consagrándolos a la Santísima Virgen para que Ella los acompañe y los ayude a amar a Jesús y a servirlo?

Ésta u otra oración pueden servir para dicha intención:

“Oh Madre, Madre del Niño Jesús, te consagramos a estos niños y los ponemos bajo tu protección. Intercede ante Dios para que tengan la salud del cuerpo y del alma, la luz de la verdad para su inteligencia, y para su corazón la caridad a fin de amar a Dios y al prójimo. Vela sobre ellos y ayúdalos a vivir como verdaderos cristianos.

“Que todos los días de su vida te consideren como su Madre, hasta que los recibas en el Cielo. Amén”.

MAYO: Acto de consagración al Inmaculado Corazón de María

Consagrar viene del latín consecrare y significa “hacer totalmente sagrado” (del prefijo con, que significa “junto” o “totalmente”, y sacro, que quiere decir “sagrado”).

Por eso, cuando alguien se consagra a Dios, o bien si lo hace a través de su Santísima Madre —el objetivo final de la auténtica devoción a la Virgen siempre es Jesucristo—, la intención más profunda debe ser ésta: alcanzar la santidad.

Consagrarse al Inmaculado Corazón de María significa darle permiso a Ella de actuar con su poder intercesor. Y lo fundamental por parte de quien se le consagra es renunciar al pecado y a Satanás, y entregarse incondicionalmente al Corazón Inmaculado de María y, por él, al Sagrado Corazón de Jesús.

Si bien hay diferentes oraciones para consagrarse al Inmaculado Corazón, la más famosa y conocida, que se originó en el siglo XII, dice así:

“¡Oh Señora mía, oh Madre mía!, me ofrezco del todo a vos, y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón y todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra”.

Hay otra consagración muy especial y profunda ya que requiere de 33 días de preparación, y es la consagración total que propone san Luis María Grignion de Montfort.

Como dicha consagración debe realizarse en alguna fiesta mariana, entonces hay que elegir la fecha y contar 33 días en reversa para comenzar a partir de ahí con la preparación. Las oraciones, meditaciones e indicaciones para cada uno de los 33 días se pueden seguir a través del libro de san Luis María, titulado “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”, el cual presenta un curso de preparación para la consagración mariana que cubre 33 días, aunque no es fácil seguir el formato, además de que tiene poca información sobre la consagración misma. Para solucionar los inconvenientes, el padre Michael E. Gaitley escribió el libro “33 días hacia un glorioso amanecer”, recogiendo la espiritualidad de los santos Luis María Grignion de Montfort, Maximiliano Kolbe, Teresa de Calcuta y Juan Pablo II.

El libro “33 días hacia un glorioso amanecer” se puede consultar gratis en internet y/o descargar en https://haciadios.com/wp-content/uploads/2020/04/33-D%C3%ADas-Hacia-un-Glorioso-Amanecer-pdf.pdf

JUNIO: Consagración de los matrimonios a la Virgen del Perpetuo Socorro

A la Virgen del Perpetuo Socorro se le celebra el 27 de junio. Lo que distingue a una imagen de esta advocación es que María aparece cargando en sus brazos al Niño Dios, el cual observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura Pasión, y esta visión estremece al pequeño Jesús, que en un brusco movimiento busca socorro en los brazos de su Madre, por lo que se sujeta a la mano de Ella con fuerza, El susto y movimiento brusco del Niño están expresados por la contorsión de piernas, el repliegue del manto y una sandalia desprendida de su pie.

Esta imagen de María Santísima evoca su cuidado y amor maternal hacia Jesús; y, siendo los discípulos de Él también hijos suyos (ver Juan 19, 26), su ayuda y protección de Madre también se extiende a éstos.

Diversas oraciones dirigidas a Ella están ligadas con la protección de los hijos. ¿Y qué tal, entonces, si se le consagran también los matrimonios?

Hoy los cónyuges se encuentran como nunca bajo el ataque del demonio. Éste anda empujando a la sociedad hacia una aversión a lo patriarcal, porque al destruir la paternidad humana subliminalmente también lleva a las personas a desconfiar de la Paternidad de Dios.

Por otro lado, el Enemigo trata de evitar que nazcan niños, por ejemplo, convenciendo a las mujeres de que la maternidad es mala porque les impide realizarse profesionalmente. Y, cuando no logra la antinatialidad, se inmiscuye para evitar que los niños crezcan en un hogar saludable, con un papá y una mamá, educando a sus hijos con los dones particulares e insustituibles que cada uno puede aportar. Por eso el Maligno busca bloquear en la familia el amor y el sacrificio cristianos, promoviendo el divorcio y el nuevo casamiento.

Pero los demonios huyen ante la Madre de Dios, por eso conviene a los cónyuges consagrarse a Ella; por ejemplo, con una oración como ésta:

“¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Con tu nombre nos recuerdas que esos ruegos de Madre ante tu Hijo pueden alcanzarnos la salvación y cuantas gracias necesitemos. Y con este nombre quieres despertar nuestra confianza para que nunca temamos acudir a Ti.

“María, refugio seguro de nosotros pecadores y ancla firme de salvación, te consagramos nuestro matrimonio. En estos tiempos de gran batalla espiritual entre los valores familiares auténticos y la mentalidad permisiva del mundo, te pedimos que Tú, Madre y Maestra, nos muestres el camino verdadero del amor, del compromiso, de la fidelidad, del sacrificio y del servicio.

“Te pedimos que hoy, al consagrarnos a Ti, nos recibas en tu Corazón, nos refugies en tu manto virginal, nos protejas con tus brazos maternales y nos lleves por camino seguro hacia el Corazón de tu Hijo Jesús. Amén”.

TEMA DE LA SEMANA: UN AÑO PARA VIVIR CON MARÍA

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 2 de enero de 2022 No. 1382