El padre José Antonio Fortea Cucurull (Barbastro, España, 1968), sacerdote y teólogo especializado en demonología, alerta sobre la visión equivocada que tiene la mayoría de las personas con respecto a los ángeles, esto gracias a lo difundido por el New Age (Nueva era). Invenciones que sólo conducen a una falsa sabiduría.

-El tema que lo ha ocupado a lo largo de su vida es el demonio, pero ahora está enfocado en los ángeles, ¿cómo fue ese cambio?

Mi tema de especialidad teológica es el demonio, todo lo relativo al demonio. Saber del demonio incluye saber de los ángeles. Es algo necesario. No se puede conocer bien a los ángeles caídos si no se conoce bien a los ángeles. Siempre había querido escribir un libro sobre los ángeles porque yo soy muy devoto a ellos, pero no había tenido la inspiración hasta hace unos años que me puse manos a la obra. Y finalmente cumplí esa gran ilusión, que es sacar un libro (Historia de un mundo angélico) que lleve a la gente a conocer y a amar más a esta parte de la creación de Dios.

-En los últimos años ha habido una corriente de angelología, y parece que cualquiera puede escribir sobre los ángeles, ¿qué diría sobre esta corriente que ve ángeles en todos lados?

En los últimos años sí que hay muchos libros en Estados Unidos, Europa, en todas partes, en los que hay muchos títulos sobre los ángeles, pero desde la perspectiva de la Nueva Era (New Age). Es decir, son libros en que se habla poco de los ángeles, pero mucho de pretendidas propiedades que tienen determinados ángeles; de pretendidos rituales que hay que hacer para que te ayuden unos determinados ángeles; de los nombres de los ángeles que son útiles para esto o para lo otro; relaciones entre piedras ajenas y ángeles. Todo es pura invención. Todo es intentar llenar libros con una falsa sabiduría.

Porque de los ángeles, la Biblia, nos habla de un modo muy somero. Nos dice que existen, nos dice cómo intervienen en la salvación del hombre, pero Dios no ha querido entretenerse en explicarnos de un modo extenso cómo es ese mundo angélico.

El pueblo del Antiguo Testamento, como queda ahí claro, estaba inclinado a la idolatría. Entonces, Dios quiso velar un poco la grandeza del mundo evangélico para que ese pueblo no cayera en la idolatría de los ángeles. Pero claro, querer llenar esas lagunas de conocimiento con la invención, con supuestas revelaciones, con supuestos dones, es un error, y más cuando eso proviene de la Nueva Era. Entonces, seguro que eso es una fuente de agua no pura, al revés, contaminada. Los creyentes no deben leer libros sobre los ángeles que al final les van a confundir.

-Con respecto a la presencia de los ángeles en la Biblia, en el Antiguo Testamento ciertamente son mensajeros y en el Nuevo Testamento están unidos al plan de Cristo. ¿Están presentes solamente en la parte de la vida y del proyecto de salvación?

Los ángeles están dispersos a lo largo de toda la Sagrada Escritura y son los colaboradores de los planes divinos sobre la tierra. Yo no vería tanta diferencia respecto al Antiguo y al Nuevo Testamento. En unos momentos les encargan cosas determinadas, en otros momentos les encarga otras cosas.

Pero lo que sí que es importante, es esa voluntad de Dios, de que el conocimiento de los ángeles no eclipse lo que hoy en día es superior, que es la centralidad de Dios. Y sobre todo lo que es una cosa que a cualquier autor medieval, a un santo Tomas de Aquino, le ha sorprendido, y es que el culto cristiano de los ángeles se transforme en una ocasión para lo que es prácticamente magia. Eso es impensable. Eso es una perversión.

El mundo es más que lo que la mente puede ver

-Hay una corriente de teólogos que habla de que los ángeles son como unas especies mitológicas que habría que desterrar de un pensamiento cristiano sano: ¿lo comparte usted?

El racionalismo ha entrado, pero no solamente respecto a los ángeles o respecto a los milagros. Si uno no cree en las grandezas de Dios, por supuesto que uno no va a creer en los textos sobre serafines o querubines del Antiguo Testamento.

Hay una visión racionalista de la fe, una visión que reduce todo a que Jesús es el Salvador, a que hay otra vida y ya está. Hay otra visión, que es la visión de la tradición y que, junto a ese núcleo de la fe, Dios nos ha revelado muchas cosas, incluso aspectos de la creación que nunca hubiéramos descubierto, como la parte angélica, la creación de Dios. El mundo es más de lo que nuestra mente humana puede ver. Esa es una de las cosas que aparecen en la Sagrada Escritura.

Nota: Entrevista concedida al director de El Observador, Jaime Septién, para el canal de YouTube @observacatholic en el 2014.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 21 de mayo de 2023 No. 1454

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