Por Miguel Soria
Fue en 2009 cuando Cameron abrió la Caja de Pandora de sus seres azules y pasaron 13 años hasta que llegó la segunda. Esta vez, para la tercera, han pasado 3, y la nueva tiene fuerza pero no tanta como la anterior, donde se notaba más frescura.
La tercera entrega de la saga Avatar, presenta al Pueblo de las Cenizas, un clan Na’vi no tan pacífico que utilizará la violencia si lo necesita para conseguir sus objetivos, aunque sea contra otros clanes.
En esta ocasión Cameron se pone mucho más oscuro y serio, aunque sabe que recicla muchas cosas de las dos anteriores y hasta el más “ignorante” sobre cine se da cuenta de que “esto ya lo he visto antes”. Por supuesto todo está envuelto en papel de oro y la imaginería del director es casi infinita, lo que más o menos logra disimular las carencias de la historia. Tampoco faltan aparatitos que recuerdan mucho a su obra maestra Terminator 2: El juicio final y a la también fabulosa Aliens. Es normal rendirse homenaje a uno mismo, y si eres el responsable de las susodichas maravillas cinematográficas pues con más razón.
Pero a lo que a este humilde crítico le gustaría abordar con calma es la religión que inunda la saga, con especial presencia en esta entrega. Porque sí, hay una fortísima carga religiosa, sorprendente en alguien que abiertamente se declara ateo. Pero es que además se inspira muchísimo en el cristianismo e incluso el catolicismo porque apenas hay minutos sin referencias a esa deidad que ha llamado Eywa, además de menciones a la “comunión” y hasta una secuencia que parece sacada directamente del pasaje de Evangelio sobre Abraham y su hijo Isaac. Habrá gente que la vea exagerada y otros que incluso la rechacen, pero personalmente agradezco mucho que un director muestre sin disimulo religiosidad y reconozca que los seres vivos estamos unidos en Dios y le necesitamos, aunque muchas veces parece que Él no responda y no seamos capaces de entender sus decisiones, vaya, como en la vida real, pero ahí está la gracia de la Fe, en que hay que dejarle a Él actuar y no tratarle como un siervo. No vale el “se lo he pedido por tanto debe concedérmelo”, no olvidemos que Él es Dios y no está obligado a nada, más bien al revés, nosotros somos los que estamos obligados a obedecerle y cumplir Su Voluntad aunque ésta, a veces, no se entienda y pese mucho. Y la película dice esto de muchas y variadas formas. Ahora bien, donde sí estoy de acuerdo es que es una pena que Cameron mezcle además ritos y cultos desviados y radicales, seguramente como crítica a los que llevan la religión más allá por sendas equivocadas y luego se creen “superiores” al resto por vivirla así. También a los que odian la religión porque “Dios no me ayudó”. Pero no hacía falta incidir tanto en ello, porque el metraje dedicado a esto es excesivo a todas luces.
Ya en otros asuntos, encontramos fuertes mensajes sobre la unión familiar pase lo que pase, sobre hijos que no acaban de encontrar su lugar en dicha familia y los conflictos que surgen a raíz de eso (al parecer esto es autobiográfico). Y por supuesto amor a la naturaleza, críticas a la caza furtiva y a esas empresas que solo ven números sin importar los medios. El villano, una vez más, cumple y muestra que se puede ser un verdadero… malvado y, a la vez, mostrar humanidad en momentos puntuales, quién sabe si con mirada a futura redención.
Insistimos, hay muchísima parafernalia visual y una duración absolutamente desmedida, prueba de que el director sabe manejar el 3D como nadie y se quiere mucho, pero no tiene alguien a su lado que le quiera igual y sea capaz de decirle “o recortas una hora o esto no hay quien lo aguante”, porque sin esa hora la película sería mucho más interesante, como lo fue la anterior.
¿Es para cine? Sin duda, aunque los lentes 3D cansen. James Cameron sabe cómo entregar espectáculo y que las más de tres horas no aburran porque siempre pasa algo.
Ficha técnica
Título Original: Avatar: Fire and Ash
Dirección: James Cameron
Guion: James Cameron, Rick Jaffa, Amanda Silver. Personaje: James Cameron
País: Estados Unidos
Año: 2025
Duración: 197 min.
Género: Ciencia ficción. Aventuras. Acción
Artículo publicado originalmente en cinemanet.info
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 11 de enero de 2026 No. 1592





