Por P. Joaquín Antonio Peñalosa

El gigantesco y omnipotente imperio de Roma simbolizado en sus águilas triunfales, conquistó a Grecia con la fuerza de las armas. Pero Grecia, el pequeño país vencido, conquistó a Roma con la fuerza de su cultura. Lo que sucedió hace siglos en Europa, parece repetirse hoy en nuestro continente. El imperio de Estados Unidos se ha impuesto en los más variados ámbitos de la política, la economía y las costumbres de los pueblos latinoamericanos que padecen una nueva conquista más sutil, pero más larga y acaso más decisiva que la primera.

Gracias a la irrupción de los “hispanos”, que constituyen la segunda minoría étnica de Estados Unidos y que seguirá creciendo sin parar; gracias a los millones de chicanos y de mexicanos que nacen, viven y trabajan en el más influyente y rico país del orbe, nuestra gente ha ido imponiendo, poco a poco, su cultura, como Grecia lo hizo ayer con Roma. De nuevo el conquistado se convierte en conquistador.

Aunque tratados como ciudadanos de segunda, los hispanos representan una atractiva fuerza numérica y social a la que acuden políticos y candidatos cada vez que es necesario. Si del país del norte vienen a los del sur varias y extrañas sectas que en muchos casos viven de remesas de dólares, los hispanos han aumentado el número y el fervor de católicos en Estados Unidos. Después de México, no hay nación donde haya más templos y más imágenes de Our Lady of Guadalupe.

Si el inglés venido de Norteamérica nos ha colmado de anglicismos y nos ha forzado a estudiarlo desde los jardines de niños, a su vez el castellano conquista cada día mayor número de adeptos yanquis, al grado de que en algunos sitios, obliga su aprendizaje como segunda lengua del enorme país, mosaico de razas y de idiomas.

Si los estadounidenses nos han impuesto no pocos bebedizos y comestibles suyos, la alimentación mexicana va cambiando su dieta y paladar. Recuerdo haber visto en San Antonio Texas, cerca de la catedral de San Fernando, un negocio atiborrado de clientes, cuyo nombre de “Tortillas Factory” es ya una clara muestra de este intercambio de culturas.

En Los Ángeles, se encuentra la mayor fábrica de tortillas del mundo, que produce diariamente 1.2 millones de docenas de tortillas de maíz y de trigo. La tortilla tiene carta de naturalización. La humilde tortilla mexicana transita en Estados Unidos con pasaporte en orden. Hoy en día, los tacos y las tortillas tostadas son tan familiares en los hogares estadounidenses como las hamburguesas y las papas fritas.

Los expertos en industrias de alimentación opinan que el auge de la comida mexicana llegó para quedarse y triunfar. Hay más de 15 mil restaurantes mexicanos en Estados Unidos y unos 500 se inauguran cada día.

El pequeño David sigue enfrentándose al gigante Goliat. Como la Grecia conquistada puede seguir convirtiéndose en conquistadora.

El autor fue sacerdote potosino, autor de las famosas “Minicharlas”. Artículo publicado en El Sol de San Luis, 14 de enero de 1993, reproducido el 16 de enero del mismo año; El Sol de México, 14 de enero de 1993.

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 18 de enero de 2026 No. 1593

 


 

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