Por Jaime Septién
Hace unos días platiqué con un conductor de Uber. Se llama Mario Arturo. Me llevó al aeropuerto. Jubilado, ingeniero en alimentos, ahora tiene un salario adicional en la plataforma. Me dijo, durante el trayecto, que había trabajado todo el tiempo en una empresa mexicana y estaba orgulloso de haberlo hecho.
La verdad, me dio una lección: casi todos hablamos mal de México. Confundimos, ellos y yo, México con su gobierno. Y eso está mal. No tenemos, como ciudadanos, que depender de una persona, de una mujer o un hombre que tiene una agenda completamente diferente a nuestra realidad. A él o a ella le interesan los votos. A nosotros nos interesa (nos debería interesar) el bien de la ciudad.
Décadas atrás entrevisté a un empresario que había estado (eran los años cincuenta del siglo pasado) en Japón. Me contó una anécdota que se me quedó grabada. Habían ido a ver una fábrica. El dueño los invitó a comer. Como aperitivo, los extranjeros pidieron un güisqui escocés. El japonés pidió uno güisqui japonés. Impresionados, los comensales preguntaron si ese güisqui estaba bueno. El ciudadano japonés respondió afirmando que era horrible. “¿Y por qué lo pide?”, dijeron los otros. “Por una sencilla razón —subrayó, mientras tomaba un trago del brebaje—; porque está hecho en Japón y yo tengo la responsabilidad de consumirlo.”
¿Cuándo haremos ese cambio nosotros? No lo sé. Podemos aducir muchas cosas. Que si Morena, que si el PRI, que si el PAN… Ni somos el PRI, ni el PAN, ni Morena. Somos mexicanos. Y tenemos como máxima responsabilidad respaldar a los mexicanos, a los que producen, a los agricultores, a los empresarios que se la juegan por el país. Se ha repetido muchas veces que somos más los buenos que los malos. ¡Pues a demostrarlo! ¿Cómo? Desde abajo, dándonos la mano. Y sin hacer gestos. El japonés aquel no los hizo. Tomó su güisqui sin pestañear. Hay que comenzar de nuevo. Mexicano es el que da la mano. El que no da la mano es un pésimo mexicano. Aunque lo diga a los cuatro vientos cada que nuestro vecino del norte recuerda que él también necesita votos.
Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 24 de mayo de 2026 No. 1611
Imagen de Holger Schué en Pixabay

