500 AÑOS DE LOS DOMINICOS EN MÉXICO

Por Hugo Daniel López Hernández (IDIH)

Gracias a las Acta Capituli Provincialis, la documentación oficial de la Orden de Predicadores en México —que desde 1990 se encuentra en la ciudad de Querétaro—, es posible conocer la asignación, durante 125 años, de los lectores de artes en el convento de San Pedro y San Pablo de Querétaro, antiguo nombre del Convento de Santo Domingo de Querétaro.

Es interesante señalar la presencia de lectores de filosofía, que se alternaron entre 1737 y 1769 con los cursos de artes, y de Casos de Conciencia, una materia de teología moral destinada a la práctica confesional. De la misma manera, son de destacarse los preceptores de gramática; es decir, frailes dedicados a la enseñanza del latín en el convento. En 1792, por última vez, se señala como “preceptor de latinidad” a fray Manuel Alcibíades.

Resulta señero apuntar la docencia de lectores de teología que se asignaron durante el siglo XIX, entre 1817 y 1834. Para esas fechas, se sabe que fray Manuel Beltrán de la Cueva tenía 27 años cuando enseñó teología en el convento queretano, al igual que fray José Cuevas, quien contaba con 25 años al dictar su curso de artes en 1800. Asimismo, se conoce que fray Vicente Velázquez, lector de teología en 1834, nació en Querétaro y contaba con 31 años de edad y 14 años de profesar como fraile dominico.

Luego de ser expulsados en 1860 de su convento queretano, los dominicos lo recuperaron por periodos intermitentes entre 1863-1867, 1904-1914, 1920-1926 y 1929-1938. Gracias al apoyo de los frailes menores, de sacerdotes diocesanos y de queretanos ilustres, en 1949 los dominicos regresaron a la ciudad y restablecieron su comunidad, que hasta el día de hoy se mantiene activa. Estas breves noticias aproximan un horizonte no solo de la presencia, sino también de la estructura de los estudios conventuales dominicos en la ciudad de Querétaro.

El autor es director ejecutivo del Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas (IDIH).

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 21 de junio de 2026 No. 1615