LA CONCIENCIA CATÓLICA ANTE LA IA (Parte 3 de 5)

Por José Luis Oliva Posada

La inteligencia artificial puede crear textos convincentes, imágenes falsas, voces imitadas, datos inexistentes y mensajes atribuidos a personas que jamás los pronunciaron.

El problema no termina en quien los produce. También alcanza a quien los comparte sin verificar.

Un mensaje reenviado en segundos puede dañar una reputación, provocar miedo, dividir a una familia o destruir la confianza de una comunidad. Compartir una mentira sin saberlo no la convierte en verdad ni elimina nuestra responsabilidad.

El octavo mandamiento también se vive en WhatsApp y los medios sociales. “No dirás falso testimonio ni mentirás” no se refiere solamente a evitar una falsedad deliberada. También nos llama a cuidar la verdad, la fama del prójimo y la comunión entre las personas.

El Papa Francisco, dentro de sus profundas reflexiones sobre los diez mandamientos, en el octavo brindó varios documentos y discursos muy adecuados a este tema.  Insistió en que las habladurías pueden destruir como un arma; que la verdad no consiste solo en decir cosas exactas; que donde domina la mentira se rompe el amor; y que el cristiano debe ser testigo de la Verdad con su propia vida.

Ante cualquier mensaje dudoso, conviene aplicar el protocolo PARE.

P: Pensar antes de publicar

Pregúntese qué provoca el mensaje. ¿Busca informar o encender miedo, enojo o indignación? ¿Expone la intimidad de alguien? ¿Puede dañar su buena fama? El chisme no es inocente. Una palabra lanzada sin prudencia puede seguir destruyendo mucho después de haber sido enviada.

A: Analizar la fuente

Revise quién lo publica, cuándo apareció y de dónde provienen los datos. No se quede con el titular ni con una imagen impactante. La verdad cristiana no es credulidad. Ser sinceros exige también no presentar como cierto aquello que no hemos comprobado.

R: Revisar el contenido

Contraste la información con fuentes confiables, medios formales o sitios de verificación. Busque si el mensaje fue confirmado, desmentido o sacado de contexto. Donde la mentira se instala, la confianza se fractura. Y sin confianza, la comunión y el amor se vuelven imposibles.

E: Evaluar las consecuencias

Antes de reenviar, piense qué ocurrirá después. Si el mensaje puede causar pánico, humillar, dividir o perjudicar a alguien, detenga la cadena. Ser hijos de Dios también significa que nuestras palabras, silencios y acciones reflejen el amor de Cristo.

Una práctica para esta semana: Antes de compartir cualquier contenido generado o amplificado por inteligencia artificial, complete cuatro frases:

  • Esto puede provocar…
  • La fuente original es…
  • Lo he contrastado con…
  • Si fuera falso, podría dañar a…

Después decida.

La inteligencia artificial puede fabricar una apariencia de verdad. Nosotros debemos conservar la responsabilidad de verificar. Porque cuidar la verdad no es solamente evitar una mentira. Es cuidar al prójimo.

 

Imagen de fernando zhiminaicela en Pixabay

 

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 16 de agosto de 2026 No. 1623