El Padre Fernando Pascual reflexiona sobre la importancia de anteponer la atención a cada persona frente a los juicios apresurados y las exigencias del grupo.
Por P. Fernando Pascual
Aquellos peregrinos se dispersaron por los caminos alrededor de la ermita. El acuerdo era reencontrarse a las 12.00 para rezar el rosario. Un peregrino llegó tarde y no participó en el rosario. Recibió un reproche por su impuntualidad, vista como una falta de respeto hacia el grupo.
Quien formulaba el reproche no sabía que aquel peregrino llegó tarde porque se perdió en uno de los senderos de la zona, y porque había mucha humedad que hacía resbaladizo el camino.
Es normal que deseemos estar juntos para rezar. Es normal que surja algo de impaciencia si uno llega tarde y pierde momentos de convivencia y de fraternidad.
Pero precisamente un aspecto de la sana fraternidad debería impulsar a otros a interesarse por el que llega tarde. ¿Le pasó algo? ¿Se cayó durante el camino? ¿Está cansando? ¿Necesita agua o atención?
Nuestra fe en Cristo, vivida sanamente, hace que demos siempre prioridad a las personas. Por eso, cuando alguien llega tarde la preocupación no se dirige al grupo, sino a esa persona que tal vez ha pasado por momentos difíciles.
Lo importante es mirar a la persona, en cuanto hija de Dios y hermana nuestra. Ello no implica dejar a un lado los planes de un grupo, sobre todo si el horario sirve para promover la convivencia y para llevar adelante todo lo que se había planeado.
Lo que sí implica es dar prioridad a lo que más valor tiene: acoger a cada uno, interesarnos por su historia, por sus problemas, por sus esperanzas. Lo cual puede parecer difícil en un mundo que oscila entre el individualismo, en el que cada uno vela por sus intereses, y el colectivismo, que aplasta a las personas y busca solo el bien del grupo.
Un compañero ha llegado tarde a la peregrinación, o a la reunión parroquial, o a la liturgia que recuerda el aniversario de un matrimonio. Lo recibimos con cariño y respeto, nos interesamos por lo que le haya podido ocurrir. Nuestra acogida hará que experimente esa alegría de quien se siente amado y acompañado en las diversas situaciones de la vida…
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