Por Jaime Septién |

El reciente obispo de Cuernavaca –antes lo era de Campeche—don Ramón Castro y Castro, ha convocado ayer domingo una marcha por la vida, los valores, la familia…. y por la seguridad en el Estado de Morelos. Es la primera vez que a las exigencias de respetar la vida se une la exigencia a las autoridades de Morelos, encabezadas por Graco Ramírez, a que “se pongan las pilas” y combatan dos lastres que en Morelos son pan cotidiano: el secuestro y la extorsión.

Don Ramón fue a un pueblito de Morelos y le dijeron que había habido en menos de tres meses 27 secuestros. Media población estaba secuestrada por la otra mitad. Esto sería risible de no ser patético. Los morelenses viven con miedo, como muchos otros mexicanos. Ya no creen en las consignas de partido. Quieren ver realidades. Y no que sigan secuestrando a su hijos a la salida de la secundaria, como denunciaba ayer la UNPF.

La novedad de la marcha en Cuernavaca, es ligar el clima de violencia con el desprecio a la vida. Decir no al aborto es principio de respeto que se extiende a toda la sociedad, a toda la vida.

Jaime Septién