El Papa Francisco confesó que ha llorado cuando al ver noticias de «cristianos crucificados en cierto país no cristiano», y reconoció que también hoy hay gente que persigue y mata en el nombre de Dios; sin embargo, estos  perseguidos, como los apóstoles, se sienten dichosos por padecer ultrajes en el nombre de Jesús.

Durante la homilía que pronunció esta mañana en la Capilla de Casa Santa Marta, el Papa Francisco, comentando el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que se lee en la liturgia de la Palabra –donde los discípulos de Jesús son flagelados por el Sanedrín-, señaló que en nuestro tiempo hay tantos que se creen «dueños de las conciencias»: en algunos países hay quien mata en nombre de Dios o se va a la cárcel por llevar un Evangelio o una cruz.

En su reflexión propuso «tres iconos» que se desprenden del hecho de los azotes que sufren los apóstoles por anunciar a Jesús y el pasaje de la multiplicación de los panes:

«Primer icono: Jesús con la gente, el amor, el camino que Él nos ha enseñado, por el que debemos ir. Segundo icono: la hipocresía de estos dirigentes religiosos del pueblo, que habían encarcelado al pueblo con estos mandamientos, con esta legalidad fría, dura, y que también han pagado para esconder la verdad. Tercer icono: la alegría de los mártires cristianos, la alegría de tantos hermanos y hermanas nuestros que en la historia han sentido esta alegría, esta felicidad por haber sido juzgados dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús».