Por Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Acapulco

Por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas, cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con el fin de sensibilizar a los pueblos y a los gobiernos y generar iniciativas que mejoren las condiciones del medio ambiente como el entorno natural del ser humano. Este es un asunto que va tomando cada día mayor relevancia en las agendas de los gobiernos y de la sociedad civil.

La Iglesia comparte plenamente la preocupación por los problemas ambientales que crecen en los diversos contextos geográficos. Este ha sido un tema recurrente en los encuentros pastorales de la Iglesia, así los continentales, nacionales y locales. Nosotros hablamos del cuidado de la Creación en referencia a que concebimos a la naturaleza como creatura de Dios que necesita ser reconocida y respetada como tal.

En el estado de Guerrero, contamos con una inmensa riqueza ambiental que significa grandes posibilidades de desarrollo en la medida de que se tengan los cuidados necesarios para no afectar el medio ambiente. Pero tenemos también una serie de problemas y conflictos generados por la diversidad de intereses que se imponen a la hora de promover proyectos de desarrollo carentes de estudios integrales de impacto ambiental para asegurar el cuidado del medio ambiente y prevenir fuentes de contaminación y de daños mayores. Han generado conflictos, en este caso, proyectos mineros e hidroeléctricos, que necesitan ser tratados con el mayor rigor para evitar riesgos ambientales mayores.

Las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Acapulco tendremos nuestro XVI Encuentro Provincial de Pastoral en la ciudad de Tlapa de Comonfort durante los días 3 al 5 de junio, precisamente con el tema ‘Medio ambiente y construcción de la paz’, en el que queremos hacer un recuento del patrimonio ambiental de la región y analizar los conflictos relacionados que generan violencia, para dar un acompañamiento pastoral que ayude a promover el cuidado de la Creación a través de programas pastorales en las diócesis.

En este encuentro pretendemos determinar algunas líneas pastorales para que la Iglesia contribuya al cuidado del medio ambiente desde la perspectiva de la fe y de su compromiso pastoral y de evangelización Reconocemos que tenemos, sobre todo, un papel educativo que cumplir para que nuestras comunidades cristianas generen y desarrollen una cultura de cuidado de la Creación. Hay problemas mayores como el calentamiento global que necesitan una respuesta colectiva y coordinada entre sociedad y autoridades, con la colaboración de todos en la prevención y en la solución de problemas concretos en las comunidades y en los pueblos. Como Iglesia católica queremos ofrecer nuestra propia contribución para prevenir la contaminación y el abuso de los recursos naturales, así como en la prevención y en la solución de conflictos generados en el ámbito ambiental, a través de nuestros programas de evangelización y de servicios a las comunidades.