Por Carmen Elena VILLA | El pueblo católico |

La mente humana, ese lugar aparentemente pequeño pero lleno de laberintos insondables, de recovecos donde reposan nuestros recuerdos, fantasías, habilidades pero también flaquezas mentales y psicológicas… Este es el escenario Inside Out o Intensamente, como se le conoce en español latino, la nueva película de Pixar, cuyos personajes principales (alegría, tristeza, miedo, asco e ira), viven en la mente de Riley, una niña de 11 años.

Se encuentran alterados porque Riley, en las puertas de la adolescencia, experimenta un gran cambio en su vida: la mudanza de Minessota a San Francisco, lo que trae para ella grandes renuncias como dejar el Jockey en la nieve, su principal pasatiempo, acudir a una nueva escuela y extrañar a los amigos con los que creció.

La idea de hacer esta película nació cuando su productor Pete Docter observó los cambios inesperados de su hija en plena pre adolescencia.

La película grafica muy bien cómo estas cinco emociones tienen un lugar especial en nuestra psique, cómo se exteriorizan en nuestras palabras y acciones y cómo marcan nuestra personalidad, pues tiñen nuestros recuerdos y percepciones de la vida, nos hacen tener reacciones que a lo mejor voluntariamente no hubiéramos querido, de las cuales nosotros mismos nos sorprendemos, a veces, segundos después.

Con una sorprendente creatividad nos evidencia que en la vida hay experiencias que activan los recuerdos, que traen a la mente pensamientos y sensaciones pasadas que pensábamos que estaban eliminados, incluso de la papelera de reciclaje del misterioso disco duro de nuestro cerebro. Pero a veces estos regresan para hacernos recordar quiénes somos, de dónde venimos, y para que asociemos nuestra historia personal con nuestro presente y podamos proyectarla al futuro.

Aunque existen algunas emociones que a veces quisiéramos erradicar del universo de nuestra mente (pienso en la tristeza o la rabia), estas siguen ahí, en algunas ocasiones dormidas, en otras, alteradas. Solemos ver como negativas ambas emociones y no pensamos que a veces pueden llevarnos a tener reacciones nobles como la rabia que rechaza el mal o la tristeza cuando se convierte en nostalgia por algo bueno (en el caso de Riley, su familia) y que nos lleva a recapacitar en caso de que nos estemos yendo por el camino del egoísmo.

No son solo cinco emociones las que operan en nuestra mente y nuestra vida no está determinada por ellas (nuestra voluntad puede manejarlas, bajarles el volumen cuando estas quieren cobrar un protagonismo desbalanceado y por lo tanto, inapropiado). Sin embargo, Intensamente categoriza de manera caricaturesca, y por lo tanto a veces exagerada pero muy graciosa, esa gigante bodega de recuerdos y emociones llamada mente, de la que salen los pensamientos, las reacciones, las decisiones que cambian la vida del ser humano y por lo tanto, de la historia de la cual él es protagonista.