Por Mónica MUÑOZ |

<<Estoy escandalizada, no creí que fuera verdad…>>  leí en un comentario hecho por una madre de familia cuando alguien le envió a su cuenta las fotos de los libros de educación sexual con ilustraciones casi pornográficas, que entrarán a las escuelas a partir del próximo ciclo escolar, según se ha manejado en la información que circula por las redes sociales.

Y es que ahora resulta que la nueva manipulación mediática que nos viene de gobiernos extranjeros se enfoca en sembrar en las mentes y conciencias de los niños y niñas que podrán escoger si les gustaría ser del sexo opuesto o se quedan como están. ¡Háganme el favor!

Porque con eufemismos quieren convencer al pueblo de que la naturaleza siempre ha estado equivocada al dotar a los niños con sexo masculino y a las niñas con sexo femenino, y simplemente, toda la historia de la humanidad ha sido un fracaso, porque hemos vivido en el error creyendo que los hombres son hombres y las mujeres son mujeres.

¿Verdad que suena absurdo? Pero sutilmente, han conseguido que una buena parte de seres humanos lo crean. Sobre todo los más jóvenes.

Pero esta situación no es nueva, se ha ido cocinando con paciencia durante muchos años, pues ya en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés), declaró que la homosexualidad no es un desorden mental diagnosticable. En 1998 se opuso a los tratamientos correctivos para tratar de revertirla, pues consideraban que podrían causar daño a los pacientes.

Sin embargo, en marzo de este año, el Colegio Americano de Pediatras sorprendió al mundo con la publicación de una declaración titulada “La ideología de género hace daño a los niños”, firmada por la presidente de la asociación, la Dra.  Michelle A. Cretella, el vicepresidente y endocrinólogo pediátrico, Quentin Van Meter y el psiquiatra Paul McHugh, antiguo jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins sobre la identidad de género, donde hacen varias afirmaciones interesantes, entre otras:

  1. La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario, es decir, biológicamente nacemos hombres o mujeres, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Aunque pueda darse casos raros de trastornos del desarrollo sexual como feminización testicular o la hiperplasia suparrenal congénita, no constituyen un tercer sexo.
  1. Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico. El género se define como la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer, el cual, dicen los especialistas, es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo. Esto quiere decir que cuando la persona nace, no tiene conciencia de ser hombre o mujer, esta conciencia se desarrolla con el tiempo y puede desviarse a consecuencia de las percepciones del niño, de sus relaciones y experiencias adversas en la infancia.
  1. Disforia de género. Si un niño sano biológicamente cree que es niña o una niña sana biológicamente cree que es niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.  Estos niños padecen disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género.

En seguida el documento menciona el problema de administrar bloqueadores hormonales a los niños que han presentado disforia de género, con la finalidad de “reasignarles su sexo”, provocando la ausencia de pubertad e inhibición del crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano.

Y por si esto fuera poco, anota el documento que pasando la etapa de la pubertad, el 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico de forma natural.

Los doctores apuntan que  “respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a “clínicas de género” donde les administren fármacos bloqueadores hormonales”.  Hay que agregar que el tratamiento de hormonas deberán tomarlo toda la vida, lo cual constituye abuso infantil.

Más puntos quedan pendientes, sin embargo, lo que apremia es que en nuestro país se quiere permitir la entrada de esta ideología que, como se ha comprobado en los países desarrollados, no tiene ningún beneficio.

Es necesario, pues, que los ciudadanos seamos conscientes de nuestros derechos y exijamos a nuestros gobernantes respetar nuestra voz, porque se quieren arrogar el sagrado derecho de educar a nuestros hijos como mejor les parezca y encarcelar a los padres de familia que se opongan, como ya ha ocurrido en Alemania y Estados Unidos.

¿Acaso seguiremos dormidos ante esta situación? Sinceramente, espero que no.