Según Jaime Mayor Oreja, presidente de la Fundación Valores y Sociedad, de España,  el problema del desplome de la natalidad que enfrentan ya numerosos países primero que nada  «se debe a una profunda crisis de valores de nuestra sociedad». Explica que «se ha perdido el aprecio por el significado de la familia. Nos hemos vuelto muy individualistas, cuando en realidad no hay sociedad con más progreso que la que reconoce que detrás de una familia con hijos hay una tarea social de primera magnitud».

A lo anterior se unen diversos factores; entre ellos:  que cada vez hay menos gente dispuesta a casarse; que las mujeres van difiriendo más y más la edad para tener a su primer hijo;  que hay gobiernos que brindan poca o nula ayuda a las familias, y que las autoridades en los países occidentales —generalmente presionados por organismos internacionales como la ONU o el Fondo Monetario Internacional— continúan aplicando políticas favorables a la anticoncepción y al aborto.

Puede decirse que la revolución sexual de los años 60 fue la que abrió las puertas a la crisis demográfica y de la familia.  En 1960, a nivel mundial, la mujer promedio tenía 5 hijos; se estima que en 2018 la media está en 2.47 hijos, lo que aseguraría el reemplazo generacional a nivel global, pero no en 59 países —incluidos todos los países desarrollados—, cuya tasa de nacimientos es menor a dos hijos por pareja.

El dogma de la revolución sexual logro convencer a la gente de que las relaciones sexuales son más importantes que la procreación misma,  que cuando  el sexo es consensual siempre es bueno, que el propósito principal del sexo es el placer y no la expresión física del amor, que las inhibiciones sexuales llevan a la neurosis y deben superarse, que el sexo nada tiene que ver con la moralidad, y que las relaciones sexuales debe ser libres de consecuencias, por lo que deben aceptarse la anticoncepción, el aborto y el abandono del matrimonio.

Cómo hacerle frente

Entre las posibles medidas para paliar el desplome de la natalidad éstas han sido propuestas por diversas fundaciones pro familia:

▶ Que los gobiernos expliquen sin eufemismos a sus ciudadanos que su país va hacia un suicidio demográfico. El pueblo tiene derecho a saberlo.

▶ Que se trabaje por recuperar el valor de la familia y que se explique que la civilización también exige «sacrificios» como el de tener hijos.

▶ Que se compense vía impuestos a quienes tienen hijos porque son un bien para su país.

▶ Que no pueda cobrar la misma pensión o jubilación quien no ha tenido hijos o sólo tuvo uno, que quien ha tenido cuatro.

▶ Que se apoye a las madres con reducción de sus cotizaciones a la seguridad social, o que los años que han tenido que dejar de trabajar para atender a sus hijos computen de alguna manera.

Dos noticias para pensar

1. El invierno demográfico acabó con una famosa juguetería en Estados Unidos

A principios de marzo de 2018 la conocida empresa de juguetes Toys R Us, con 70 años de vida, tuvo que declararse en la bancarrota, por lo cual cerró o vendió todas sus tiendas en Estados Unidos.

La causa de su obligada clausura la manifestó la empresa en los siguientes términos, advirtiendo que esto podría extenderse a otros lugares: «La disminución de las tasas de natalidad en los países donde operamos podría afectar negativamente a nuestro negocio. La mayoría de nuestros clientes finales son recién nacidos y niños y, como resultado, nuestros ingresos dependen de las tasas de natalidad».

Pero lo cierto es que fue Toys R Us fue la responsable de matar a sus futuros clientes: anteriormente la empresa había estado donando dinero a la mayor compañía de abortos en el mundo, Planned Parenthood

2.  En Japón se venden más pañales geriátricos que pañales para bebés

Ocurrió en2011: en Japón las ventas de pañales para adultos superaron por primera vez a las de pañales para bebé por primera vez en Japón. Y desde entonces las cosas no han cambiado.

La creciente presión económica sobre el gobierno a fin de que pague por el cuidado de los ancianos impulsó a que en 2013 el ministro de Finanzas, Taro Aso, dijera que las personas de edad avanzada deberían «darse prisa y morir».

TEMA DE LA SEMANA: ¿ESTAMOS DENTRO DEL INVIERNO —O DEL INFIERNO— DEMOGRÁFICO?

 

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de julio  de  2018 No. 1200