Aunque por generaciones los mexicanos han sido aleccionados, siguiendo la historia oficial, en la idea de que Miguel Hidalgo llamó al pueblo a levantarse en armas para luchar por la independencia de México, esto no es tan exacto, históricamente hablando.

En la predicación dada por fray Diego de Bringas en Guanajuato el 7 de diciembre de 1810, se señala que el llamado de Hidalgo comenzó con estas palabras:

«¡Americanos oprimidos! Llegó ya el suspirado día de salir del cautiverio y romper las duras cadenas con que nos hacían gemir los gachupines [los españoles]».

Hasta aquí parecerían ciertamente un llamado a la independencia; pero habría continuado Hidalgo: «La España se ha perdido. Los gachupines, por aquel odio con que nos aborrecen, han determinado degollar inhumanamente a los criollos [hijos de españoles nacidos en América], entregar este floridísimo reino a los franceses e introducir en él las herejías». Por tanto:

«La patria nos llama a su defensa. Los derechos inviolables de Fernando VII nos piden de justicia que le conservemos estos preciosos dominios».

Eso explica por qué en las versiones del «Grito de Dolores» aparece casi siempre la expresión «¡Viva Fernando VII!». Igualmente «¡Muera el mal gobierno!».

De hecho, el objetivo primero de la  «Conspiración de Querétaro», es decir, del movimiento clandestino nacido en la ciudad de Santiago de Querétaro en 1810 como antecedente inmediato del levantamiento armado, era constituir una junta gubernamental que tomara el poder a nombre de Fernando VII pero que permitiera a la vez una autonomía —no una independencia—, expulsando a los nacidos en España.

La lucha era contra el  «mal gobierno» que padecían, es decir contra el Virreinato de la Nueva España; todo apunta a que, al menos en un principio, no hubo intención alguna de declarar la guerra a todo el Imperio Español.

Más aún, en 1821, ya consumada la independencia, el país seguía pensando en Fernando VII: en el Plan de Iguala se proponía una monarquía constitucional, presidida por Fernando VII o algún otro miembro de su familia.

Y aunque hoy en día parece absurdo que se creyera  que Fernando VII se avendría a abandonar el trono español para venirse a gobernar México, la verdad es que en su momento la idea no era tan mala, dado que Brasil se había independizado recientemente de Portugal y había dejado como primer gobernador a un miembro de la casa real portuguesa.

¿POR QUÉ «GRITO DE DOLORES»?

Porque la convocatoria que hizo Miguel Hidalgo para iniciar la guerra que finalmente conduciría a la independencia de México tuvo lugar en el poblado de Dolores (hoy Dolores Hidalgo, Guanajuato).

¿EL 15 O EL 16 DE SEPTIEMBRE?

Suele decirse que, descubierta la conspiración en Querétaro y avisado Hidalgo  de la situación, éste tocó la campana de la parroquia de Dolores en la noche entre el sábado 15 y el domingo 16 de septiembre de 1810, por lo que los habitantes del pueblo, pensando que se trataba de una emergencia, despertaron y se reunieron a toda prisa en el atrio, y ahí el Cura Hidalgo los convocó a alzarse en armas.

Sin embargo, se ha confirmado que ni Hidalgo tocó la campana —lo hizo José Galván, el campanero de la parroquia—, ni su llamado se dio en la noche del 15 de septiembre ni durante la madrugada del 16, sino que esto ocurrió alrededor de las ocho de la mañana del día 16.

Tampoco los pobladores de Dolores acudieron a la carrera. En 1910, el historiador queretano Valentín F. Frías ya hacía ver que los feligreses debieron llegar al atrio  como cualquier otro domingo, creyendo que la campana los estaba convocando a la Santa Misa.

SE FRAGUÓ EN QUERÉTARO

Ciertamente en Dolores, Guanajuato, dio inicio la lucha armada que llevaría a la emancipación. Pero fue en la ciudad de Santiago de Querétaro donde se planeó todo.

Los principales participantes en la Conspiración de Querétaro fueron:

Josefa Ortiz de Domínguez, esposa del corregidor de Querétaro y originaria de Valladolid (hoy Morelia).

Miguel Domínguez, corregidor de Querétaro, originario de la ciudad de México.

Miguel Hidalgo, sacerdote originario de Pénjamo.

▶ Los hermanos Juan Aldama e Ignacio Aldama, originarios de San Miguel el Grande (hoy San Miguel Allende).

Ignacio Allende, militar originario de San Miguel el Grande.

▶ Los hermanos queretanos Emeterio González y Epigmenio González.

Igualmente: el sacerdote José María Sánchez; los abogados Parra, Laso y Juan Nepomuceno Mier Altamirano, Francisco Araujo, Antonio Téllez e Ignacio Gutiérrez; el regidor José Ignacio de Villaseñor y Cervantes; Leona Vicario; Mariana Rodríguez del Toro y su esposo Manuel Lazarín; el capitán Joaquín Arias, y los tenientes Baca y Francisco Lanzagorta.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: ¿QUÉ FUE EXACTAMENTE “EL GRITO DE DOLORES”?
Publicado en la edición impresa de El Observador del 16 de septiembre de 2018 No.1210