Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para una marca. Los influencers están de moda, lo mismo pueden hablar de viajes que de cocina. Son seguidos por millones de jóvenes y lo que ellos opinen es la «neta».

Un influencer no es precisamente una mala influencia si se sabe discernir, es decir, saber tomar su punto de vista como una opinión distinta, con la que en ocasiones se coincide.

«Los influencers somos parte del presupuesto de las campañas de comunicación, un nuevo medio como lo son los anuncios en revistas de papel o en televisión», cuenta Gigi Vive a El País,  una influencer española con más de 420 mil seguidores en Instagram y 141 mil en YouTube; ella se define como «creadora de contenidos».

«Los más jóvenes son muy delicados mentalmente», apunta, «y me ven como la hermana mayor y yo veo a mi audiencia como ‘mini yoes’». Por esto, piensa muy bien cómo decir las cosas para «transmitir valores que realmente sirvan». «Me dicen que no fume y ahora sólo subo fotos fumando si son, entre comillas, artísticas». Asegura que algunos padres la han parado por la calle felicitándola porque sus hijos la sigan a ella y no a otros.

Influencers y adolescentes se aproximan cada vez más entre sí. Los ídolos de YouTube y de las redes sociales ganan credibilidad a través de sus vídeos en Internet. Y, lo más importante, influyen directamente sobre el consumo de éstos. Un increíble 71 % de las adolescentes dicen que los artículos online les influyen en sus decisiones de compra.

Los adolescentes y jóvenes valoran la forma en que se muestra el influencer, les conocen y saben lo que les ocurre. Es como si hubieran encontrado una sintonía con ellos, con sus vidas y experiencias.

Los argumentos de mayor interés entre los jóvenes activos en las redes sociales son el entretenimiento y los bienes de consumo (marcas), por ello su necesidad de los influencers.

Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado un estudio que analiza a nivel mundial datos estadísticos de 540 millones de usuarios, entre 18 y 25 años, registrados en Facebook e Instagram.

Los influencers conocen estas características, las integran a sus estrategias, permiten que sus admiradores estén inmersos en la creación y el desarrollo de contenido. Hacen que se sientan parte del personaje. Bajo esta premisa, tienen más influencia que los propios padres.

Redacción

El secreto de los influencers

Un influencer siempre tiene historias divertidas que contar: influencers y adolescentes se comunican a través del buen rollo.

Un influencer siempre da la cara: sin una persona delante de la cámara parece que no existe la influencia.

Un influencer exagera las emociones: en sus vídeos podemos ver efectos de cámara que magnifican sentimientos.

Un influencer enseña experiencias: En muchos vídeos los influencers solamente juegan con otros amigos.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 9 de septiembre de 2018 No.1209