¿Te ha sucedido que pasa muy rápido el tiempo?, ¿tus actividades se ven limitadas?, ¿sientes angustia por lo que sucede en las redes sociales?, ¿cuando subes un contenido a tus perfiles vigilas el comportamiento de tus contactos?, ¿sientes que toda tu vida está dentro de tu celular? Si alguna de tus respuestas fueron afirmativas, estás viviendo un síndrome nuevo: FOMO

Por Mary Velázquez Dorantes

FOMO,en su traducción al español significa «miedo a perderse algo». La vida en redes sociales pasa muy rápido, se es testigo de los actos o sucesos de los demás, se vigila al otro o se nos vigila a nosotros mismos, y surge una fuerte necesidad de estar conectados.

Este nueva forma de adicción es una forma de ansiedad que están viviendo los millennials y la generación Z. Estudios recientes han comprobado que el 56% de los usuarios con una cuenta en redes sociales padece este trastorno, produciendo miedo, estrés, angustia por sentirse excluido, por no saber de inmediato algún hecho o noticia, por creer que se ignora lo que otros sí pueden saber.

El hecho de revisar constantemente el celular o sentir envidia por las páginas o contactos que los otros tienen es una manifestación del FOMO. Al parecer los usuarios ignoran o llegan a negar el síndrome. Se justifican señalando que el mundo exige las conexiones. Otros observan su vida como una tendencia que hay que documentar diariamente en alguna red social, mientras que la capacidad de concentración de la vida misma se reduce a las redes sociales.

«FUERA DEL ALCANCE»

Pareciera un reto de gran impacto estar alejados del celular mientras los otros viven el mundo de las redes sociales. La ciencia está investigando cómo la tecnología genera dependencias y cuáles son las afectaciones que producen éstas. Muchos jóvenes y adolescentes padecen una extraña sensación al no estar conectados. Pareciera que el celular es la única forma de supervivencia en las sociedades modernas. El FOMO está considerándose como una patología seria: Instagram, Twitter, Facebook y WhatsApp producen síntomas semejantes a las adicciones de alcohol o drogas. El hecho de quedarse fuera de alcance de lo que «existe» en las redes sociales está gene-rando un miedo irracional

El 48% de las mujeres con una cuenta en redes sociales sufre de este trastorno, mientras que un 55% considera que está «aislado» cuando no tiene acceso a sus redes sociales.

Existe un malestar emocional que experimentan las personas que están al tanto de sus aparatos tecnológicos, dado que buscan satisfacer la necesidad de permanecer socialmente en línea. Para ello las experiencias gratificantes deben contarse en las redes, por lo tanto la ansiedad que sienten cuando esto sucede parece eterna.

UNA VIDA RÁPIDA

El tiempo en redes sociales es veloz y fugaz, todos los hechos pasan en segundos. El hecho de «ver» a los demás provoca un vacío en el tiempo de una persona. Algunos piensan que su vida es aburrida o incluso miserable cuando se compara con los contenidos de otros usuarios.

La persona con FOMO es muy propensa a volverse esclava de las opi-niones y juicios de los demás. Algunos estudiantes han sufrido consecuencias graves en su desempeño académico. La instantaneidad de los hechos es una compañía nueva, viaja en un tiempo real y es constante.

Un fin de semana tranquilo puede vivirse con ansiedad por no tener que comunicar al resto de los conectados o puede ser un motivo de preocupación. El 24/7 de lo que sucede en la vida de los usuarios genera un temor que no encuentra solución a menos que estés conectado.

El desafío es resistir al miedo de perder de vista lo que sucede. Las edades con mayor presencia de este fenómeno son entre los 18 y 33 años. Un 63% de adultos jóvenes considera que es fácil sentirse excluido de lo que sucede en Facebook, mientras que el sistema inmunológico y psicológico de las personas comienza a experimentar fatiga, deterioro en su humor o impaciencia por las conexiones.

El reto de salirde las pantallas

¿Cuándo salir de las pantallas?

Cuando lo primero que se hace al llegar a un lugar es pedir una clave de WiFi.

Cuando se descuidan actividades importantes o se pierde contacto personal con familiares o amigos.

Cuando ya no hay un límite en el uso de la tecnología.

Cuando actividades como la lectura, el diálogo o la comunicación personal cada vez son menores.

Cuando la tecnología es un fin en lugar de un medio.

En menos de 4 años el porcentaje de uso de las redes sociales ha aumentado 99%.

El 22% de los usuarios consulta sus mensajes cada 10 minutos, mientras que el 45% dice tener un estilo pasivo en redes sociales, lo que significa solo «ver» lo que sucede.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 16 de septiembre de 2018 No.1210