Por Silvia del Valle

No es necesario hablar mucho sobre la situación actual de la familia, tan atacada y perseguida.

Sabemos que hay intereses que buscan destruirla para manipular a nuestros hijos e imponer su ideología anti natural y pagana.

Por lo tanto, vivir en familia es muy difícil y cada día se complica más; por eso hoy les dejo mis 5Tips para vivir en familia en este mundo que nos ha tocado vivir.

PRIMERO: El equipo es de 3, no de 2

Es muy importante que veamos nuestro matrimonio como un gran equipo donde los esposos son una parte y Jesús es la otra, es decir, el equipo es de 3.

Debemos hacer nuestros planes familiares tomando en cuenta a Jesús y cómo haría Él las cosas.

SEGUNDO: Unidos contracorriente

También es muy importante que estemos muy unidos en hacer frente a los problemas que la sociedad nos presenta.

Para sacar adelante la institución familiar en este mundo de cabeza es necesario decidirse a andar contracorriente, es decir, ir juntos y de la mano haciendo lo correcto, aunque el mundo invite a lo contrario.

Y como familia, es necesario estar también dispuestos a dar testimonio de que sí se puede vivir en familia.

TERCERO: La familia es primero

Si ponemos a nuestra familia como la prioridad, entonces haremos todo para cubrir con lo que se va presentando y así lograremos dar buen testimonio.

Para ello podemos agendar tiempos fijos a fin de convivir en familia, y es importante respetarlos. Estos tiempos pueden ser las comidas, los momentos de oración o podemos buscar algún tiempo específico para la convivencia familiar.

CUARTO: Me duele como cuando…

Para poder llevar una relación adecuada es necesario tener una muy buena comunicación. Y también es bueno aprender a expresar nuestros sentimientos y quitarnos la pena de decirle a nuestro esposo o esposa lo que tenemos.

Para esto hemos encontrado que comparar lo que sentimos con algún tipo de dolor nos ayuda a dimensionar las cosas.

Un día mi esposo me dijo: «Oye, eso que hiciste me duele como cuando me duele el estómago», o «me duele como cuando me duele una muela». Con esto comprendí qué tanto le pueden afectar mis acciones a mi familia; y eso me ayuda a cuidar cómo digo las cosas y a estar abierta a que me digan cómo se sienten.

Y si lo vemos con nuestros hijos, pues ellos deben tener la confianza de decirnos lo que sienten y lo que les hace daño.

Y QUINTO: «¿No estoy yo aquí que soy tu madre?»

Estemos conscientes de que lo más importante es encomendar nuestra vida familiar a nuestra Madre Santísima. Nos ha dicho que podemos acercarnos a ella para pedirle y contarle nuestras penas y sufrimientos; que ella nos escucha y comprende e intercede ante su Hijo para alcanzarnos las gracias que le pedimos y que nos ayudan a llegar al Cielo.

No tengamos miedo de pedir ayuda en los momentos de prueba y dar gracias en los momentos de bendición.

Nuestra familia vale mucho y, por lo mismo, es importante ponerla bajo el cuidado materno de María Santísima.

Donde nuestras fuerzas se acaban, comienza la Gracia de Dios a actuar en nuestras vidas para defender nuestra familia de los ataques que el mundo nos hace.

Nuestra familia vale mucho y debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para defenderla.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 6 de enero de 2019 No.1226