La «Operación Mare Nostrum», iniciada el 18 de octubre de 2013 por el gobierno de Italia en pro de los migrantes, se inició tras que el primer ministro Enrico Letta recibiera una llamada telefónica de Francisco en la que le pedía que diera apoyo a los migrantes. Esto ocurrió tras la tragedia de Lampedusa, del 3 de octubre de 2013, cuando a pocas millas de este puerto italiano, una embarcación libia naufragó causando la muerte de 366 migrantes y la desaparición de otros 20. Estas políticas ayudaron a incentivar la migración, de manera que nada más en aquel año, a través de las fronteras italianas, ingresaron a Europa 700 mil africanos.

El 17 de febrero de 2016, durante la conferencia de prensa en el avión de regreso a Roma tras visitar México, hablando sobre la intención del candidato presidencial Donald Trump de levantar un muro entre México y EU, Francisco opinó que «una persona que piensa sólo en hacer muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiana».

En la Misa que presidió el domingo 14 de enero de 2018 en la Basílica de San Pedro con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, Francisco dijo que «las comunidades locales, a veces, temen que los recién llegados perturben el orden establecido, roben algo que se ha construido con tanto esfuerzo». Admitió que «estos miedos son legítimos; están basados en dudas que son totalmente comprensibles desde un punto de vista humano».

En junio de 2018, de vuelta de su viaje a Suiza, dijo en la rueda de prensa en el avión sobre el asunto de las migraciones:

«Los criterios están en lo que he dicho: acoger, acompañar, acudir e integrar…. Cada país debe hacer esto con la virtud del gobierno que es la prudencia, debe acoger a los que puede, a los que pueda integrar, dar trabajo».

En un mensaje hecho público el 24 de junio de 2018, Francisco afirmó que, «en la cuestión de la migración, no están en juego solo números, sino personas, con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos». Agregó que «se necesita un cambio de mentalidad: pasar de considerar al otro como una amenaza a nuestra comodidad a valorarlo como alguien que con su experiencia de vida y sus valores puede aportar mucho y contribuir a la riqueza de nuestra sociedad».

En su mensaje al Foro Social Mundial de las Migraciones, celebrado del 2 al 4 de noviembre de 2018, afirmó que los migrantes, refugiados y desplazados «son ignorados, explotados, violados y abusados en el silencio culpable de muchos».

El 18 de diciembre de 2018 Francisco rechazó «las actitudes de clausura o nacionalismos, que ponen que cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado», y condenó «los discursos políticos que tienden a culpabilizar a los migrantes de todos los males».

El 23 de enero de 2019, durante su viaje rumbo a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud, Francisco volvió a criticar el muro de Trump con estas palabras: «Es el miedo que nos vuelve locos».

TEMA DE LA SEMANA: TODOS LOS MUROS, EL MURO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 10 de febrero de 2019 No.1231