Sólo Dios obra milagros, pero la intercesión de los santos suele ser un frecuente disparador de tales prodigios. Otras veces el Señor se vale de esos mismos santos para manifestarse, y el siguiente caso es un ejemplo de ello:

Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos pilotos estadounidenses e ingleses recibieron la orden de bombardear la zona de Gargano, cerca de San Giovanni Rotondo, lugar donde estaba el convento en que vivía el padre Pío de Pietrelcina.

Cuando volaban sobre la zona y ya se estaban preparando para dejar caer las bombas, los pilotos reportaron haber visto en el aire a un fraile que, con manos extendidas, les hacía señas para que ahí no lanzaran bombas; y, efectivamente, frente a sorpresa tan grande, no lo hicieron sino que se retiraron.

Más tarde supieron que era el padre Pío el que se apareció enfrente de ellos en el cielo. Entre los que presenciaron el prodigio había tanto protestantes de diversas denominaciones como católicos.

Eso ocurrió en septiembre de 1943. Y basta repasar la historia para encontrar que Foggia y casi toda Puglia fueron bombardeados en varias ocasiones, pero increíblemente en la zona de San Giovanni Rotondo no cayó jamás una bomba.

El general de la fuerza aérea italiana, Bernardo Rosini, refirió cómo los militares hablaban sobre un monje que aparecía en el cielo y hacía que los aviones se retiraran. Y aunque muchos se reían al escuchar estas historias, el episodio prodigioso se repitió en más de una ocasión, con diferentes pilotos. Entonces Rosini quiso cerciorarse, por lo que tomo el mando de una escuadrilla de bombarderos para ir y destruir un depósito de municiones alemán que se encontraba justo en San Giovanni Rotondo.

Apenas se acercaban, el general y sus hombres pudieron ver al padre Pío en el aire con las manos en alto.

Y de repente las bombas se desengancharon solas cayendo en un bosque y los aviones dieron la vuelta sin ninguna intervención de los pilotos.

Aunque era protestante, terminada la guerra Rosini fue a San Giovanni Rotondo. Al cruzar el umbral de la sacristía, se encontró frente a varios monjes, entre los que inmediatamente reconoció al que había parado sus aviones. El padre Pío se acercó a él y, poniendo una mano sobre su hombro, le dijo: «¿Así que tú eras el que quería matarnos a todos?». Y el general se arrodilló delante del padre Pío.

Los dos se hicieron amigos y el general se convirtió al catolicismo.

Sobre la destrucción de la familia

En una ocasión uno de los frailes preguntó a Padre Pío: «¿Por qué llora usted?», y el sacerdote estigmatizado respondió: «¿Por qué no voy a llorar, viendo cómo la humanidad se condena a toda costa?». Y hablando de la Sangre Divina de Jesús anunciaba tristemente: «Solamente pocos se beneficiarán de ella, el mayor número corre por la vía de perdición».

El santo de Pietrelcina percibía que en este camino de condenación han influido de manera muy particular los ataques a la familia; apenas tenía 15 años de edad cuando escribió un texto titulado «Si yo fuera rey», en el que se lee, entre otras cosas:

«[Si yo fuera Rey] lucharía, en primer lugar contra los divorcios, que tantos hombres malvados desean, y haría que todos respeten lo más posible el sacramento del Matrimonio. ¿Qué pasó a Juliano el Apóstata, quien era valiente, sereno, y estudioso, pero hizo la gran equivocación de negar el cristianismo, en que fue educado, porque decidió restablecer el paganismo? Su vida fue desperdiciada porque no alcanzó nada sino el vil nombre de apóstata».

Pero con su clarividencia sobrenatural también percibía que se acercaba la proliferación de un mal todavía más grande y terrible:

«El día en que la gente pierda el horror por el aborto será el día más terrible para la humanidad» .

Agregó: «El aborto no es sólo un homicidio sino también un suicidio… El suicidio de la raza humana será comprendido por aquellos que verán la tierra poblada por los ancianos y despoblada de niños: quemada como un desierto».

TEMA DE LA SEMANA: PADRE PÍO: EL MISTERIO DE LA SANTIDAD

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de febrero de 2019 No.1232