Frente a la difícil situación en que se encuentra el mundo, estas palabras del padre Pío dejan claro que su testimonio y su ejemplo continúan vigentes:

«Padre, te suplico, o rápidamente pon fin al mundo, o pon fin a los pecados continuamente cometidos contra la Persona adorable de tu Hijo unigénito» (Una oración suya a Dios Padre).

«Oremos a nuestro más misericordioso Jesús que venga en auxilio de su Iglesia, porque sus necesidades se han puesto extremas» (En una carta del 25 de abril de 1914).

«Ora por el restablecimiento del reinado de Dios; por la propagación de la fe; por la exaltación y triunfo de nuestra santa madre, la Iglesia. Ora por… los infieles, por los herejes y por la conversión de pecadores » (En una carta del 16 de septiembre de1916).

«Me aqueja el corazón ver tantas almas apostatando de Jesús. Lo que me hiela la sangre cerca del corazón es el hecho de que muchas de estas almas se ponen distanciadas de Dios solamente porque están privadas del Verbo Divino. La cosecha es grande pero los trabajadores son pocos. ¿Entonces quién cosechará la cosecha en los campos de la Iglesia cuando esté casi maduro?» (En una carta el 20 de abril de 1914).

«Que Jesús y María te ayuden siempre y que den a tus palabras el poder de convertir y detener la desbandada precipitada de muchas almas hacia el precipicio» (En una carta a un sacerdote, 23 de febrero de 1915).

TEMA DE LA SEMANA: PADRE PÍO: EL MISTERIO DE LA SANTIDAD

Publicado en la edición impresa de El Observador del 17 de febrero de 2019 No.1232