El Catecismo de la Iglesia Católica considera la Confesión como la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre, del que el hombre se había alejado por el pecado (CIC 1424). Los efectos del sacramento son muchos. Entre ellos podemos reconocer que:

Es una lección de humildad

El sentirnos imperfectos nos hace reconocer la perfección de Dios. Es bien sabido que dar el paso a la Confesión es una gracia y requiere humildad. Quien se confiesa ha tenido el valor de reconocer su pecado y humi-llarse. Eso es admirable.

Nos permite acercarnos a Dios

¿Recuerdas la Parábola del Hijo Pródigo? El Padre recibiendo con gran amor al hijo, aun cuando éste se había perdido en las múltiples riquezas que su mismo padre le había dado. El hijo vuelve con un arrepentimiento profundo y el padre lo espera, con los brazos abiertos y una gran fiesta. Así es como me imagino a Dios siempre que volvemos a Él.

Refuerza nuestra fe

Nuestra fe se pone a prueba en cada Confesión. A los sacerdotes se les ha delegado la misión de ayudar a la santificación de los pueblos. No es una tarea fácil. Por tanto, debemos tener fe en que el sacerdote que está sentado en el confesionario es el eslabón que nos une a Cristo; porque justamente es así. A través de él, es Cristo mismo quien nos está perdonando.

La satisfacción de volver

La Confesión es un acto de liberación. Los pecados confesados en pleno razonamiento son olvidados. Borrón y cuenta nueva.

Nos ayuda a ser santos

Por medio de la confesión, Dios nos da la gracia para luchar por las cosas sobre las que que nos confesamos: Dios no solo nos perdona, sino que se compromete a ayudarnos a superar las dificultades en nuestra vida.

Así, la Confesión frecuente se vuelve un «arma» indispensable en el camino de la santidad. Además, recibir la misericordia de Dios también nos impulsa a ser misericordiosos con los demás.

El propósito de enmienda es una condicionante fuerte para el sacramento de la Confesión.

Consiste en tener una firme decisión de no volver a pecar y de evitar todas las ocasiones de pecado. Aprovecha cuanta oportunidad tengas para confesarte.

Con información de CatholicLink

https://catholic-link.com/

Publicado en la edición impresa de El Observador del 31 de marzo de 2019 No.1238