1. De nacionalidad canadiense, Jean Vanier nació el 10 de septiembre de 1928 en Ginebra, Suiza. Su padre, héroe en la Primera Guerra Mundial, fue embajador de Canadá en la Liga de las Naciones en Ginebra, y luego Gobernador General de Canadá.

A los 13 años, en medio de la Segunda Guerra Mundial, Jean ingresó en la Marina y pasó 9 años en la flota militar británica.

  1. Jean tenía 22 años de edad cuando, tras realizar unos ejercicios espirituales ignacianos, decidió dejar el mundo militar tras sentir el llamado de Jesucristo de dejar todo para seguirlo.

Ingresó en una comunidad cristiana para seglares cerca de París, fundada por un sacerdote dominico. Ahí las personas compartían trabajo y vida mientras estudiaban filosofía y teología. Jean vivió más experiencias de vida comunitaria en otros lugares.

  1. En 1964 compró una casa vieja en un pueblo de Francia, la que nombró L’Arche («El Arca»), a donde invitó a vivir a dos personas con deficiencia mental y sin hogar.

Esta experiencia se repetiría muchas veces, por lo que hoy existen comunidades de El Arca en todos los continentes. Y en 1971, como fruto de una peregrinación de Pascua a Lourdes con deficientes mentales de todo el mundo, Jean Vanier inició las comunidades Fe y Luz.

Esta experiencia se repetiría muchas veces, por lo que hoy existen comunidades de El Arca en todos los continentes. Y en 1971, como fruto de una peregrinación de Pascua a Lourdes con deficientes mentales de todo el mundo, Jean Vanier inició las comunidades Fe y Luz.

En 1962 recibió el doctorado en filosofía y se fue a Canadá, donde se convirtió en profesor en Universidad de Toronto, en Canadá. En 1963 regresó a Francia y visitó una residencia que acogía a unos 30 hombres con deficiencia mental. El contacto con estas personas indicó a Jean Vanier cuál era su misión específica.

  1. Hasta el final de su vida siguió viviendo en uno de los hogares de El Arca, cerca de París. El 7 de mayo de 2019 Jean Vanier falleció de cáncer a los 90 años.

TEMA DE LA SEMANA: LOS SUEÑOS DE UN GIGANTE

Publicado en la edición impresa de El Observador del 19 de mayo de 2019 No.1245