En los apenas 19 años que lleva el nuevo siglo hemos sido testigos de la sobre dimensión de los datos, la información como la panacea de la verdad, datos masivos como la única forma de vivir y sobrevivir al mundo; a este fenómeno lo han llamado «dataísmo».

Por Mary Velázquez Dorantes

Algunos creen que gracias a los datos se puede reconfigurar el escenario mundial; otros, que puede ser una amenaza colectiva; muchos consideran que es una pandemia centrada en la información como el mejor recurso de la vida moderna. Sin embargo, ¿cómo puede el individuo reflexionar sobre las grandes cantidades de datos que le rodean?, ¿distinguimos la información útil de la no útil?, ¿qué hacemos con millones de datos alrededor de nosotros, los transformamos o nos transforman?

Estamos frente a un tsunami global: algunos ya nacieron inmersos de él y otros se están gestando. Los expertos han fijado la atención en el tema y han apuntado el exceso de culto por los datos, lo han catalogado como una nueva forma de religión donde el valor supremo es la información, cuánto sabes, cuánto tienes.

El mundo gira en torno a las imágenes, a los textos, la mensajería instantánea, las redes sociales y las búsquedas en internet. Los jóvenes resuelven sus problemas navegando en Google. Algunos asisten a las escuelas como requisito esencial, otros encuentran «afecto», mientras todo gira en las grandes cantidades de información que se publican diariamente.

DE LA LIBERTAD A LA ESCLAVITUD

El prisma de los datos tiene dos rostros: el acceso a la información con la que no se contaba antes y la sobre explotación de la información que invade al individuo como una vorágine totalizadora; el hombre moderno vive y convive con los datos sin tomar en cuenta la privacidad, la autonomía y la seguridad de su existencia en el mundo digital, dimos un salto de libertad para esclavizarnos con ello.

El dataísmo ha surgido del fenómeno big data del mundo hiper conectado a todo, de las imperiosas necesidades de saberlo todo, de la producción y consumo de la información, del flujo de datos y del significado de las cosas conectadas.

El futurismo de los años ochenta llegó en pleno siglo XXI. Los datos parecen estar sosteniendo a los hombres: las búsquedas sobre felicidad, éxito, salud y enfermedad, relaciones, alimentos, están colocando al individuo en la burbuja de la conexión y la navegación. Esos grandes volúmenes de datos clasifican a las sociedades, les dan la posibilidad de agruparlas y no necesariamente para el consumo de productos sino también para el consumo de ideas. El hombre se ha reducido a ser productor-consumidor, con pocos encuentros humanos. A la velocidad del crecimiento de los datos el hombre se desconecta de su esencia humana y se conecta a la vida virtual.

LAS GRANJAS DE CONTENIDO

Esos datos que aparecen de forma curiosa en nuestras redes sociales, esos temas en los que existe tanta realidad y al mismo tiempo tanta cotidianidad, son producto de las llamadas granjas de contenido, información que no pasa de moda y no tiene fecha de caducidad, recetas en las que encontramos fórmulas para ir sobreviviendo al mundo moderno.

Contenidos llenos de información que nos llevan de un enlace a otro, algunos los llaman la basura digital, pero muchos están sumergidos en esos millones de datos que aparecen de acuerdo con gustos, preferencias y búsquedas en internet.

Desde el ocio y el entretenimiento hasta los negocios y las formas de aprender, hay una transformación en la que todos desean subirse. El dataísmo es parte de la ayuda de las máquinas inteligentes a los humanos. Un proceso que va a la inversa. En la actualidad grandes empresas adquieren máquinas inteligentes para operar en restaurantes, hoteles, negocios de ventas y evitan que sean seres humanos quienes trabajen con otros seres humanos. A mayor exposición de datos, mayor información para los individuos. La devoción hacia la información que se produce a través de las granjas de contenido y al ritmo del big data están construyendo adicciones de supremacía entre los individuos. La era de la información ha gestado fanáticos con una identidad donde el valor supremo son los datos que poseen.

EL MUNDO DE LOS DATOS

La naturaleza humana camina produciendo informaciones, compartiendo tales información y se vuelve el agente de producción de datos para unas cuantas industrias que controlan el mundo de los datos.

  • Existen 4, 388 millones de internautas a nivel global, la mayoría de ellos están conectados a un teléfono inteligente que los acompaña durante las 24 horas del día.
  • El 52% de la población dice acceder sólo a contenidos favoritos.
  • Cada año se rebasan las estadísticas de acceso y uso de datos en internet, abanderados por la idea del libre flujo de los datos, logrando que el hombre se convierta en una extensión de internet.
  • El mundo vigilado esta regido por la filosofía centrada en los datos y la libertad de información, eso llamado dataísmo y se ha convertido en una pandemia que en los últimos dos años ha producido el 90% de todos los datos que la historia ha creado.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 14 de junio de 2019 No.1253