Decía san Juan Pablo II que «la parroquia es, sin duda, el lugar más significativo en que se forma y manifiesta la comunidad cristiana». Por ello, cuando le es designado un pastor propio, entonces el obispo o un delegado episcopal preside en el templo parroquial una hermosa ceremonia dentro de la Misa, en la que elementos como la puerta, el campanario, el altar, etcétera, tienen un simbolismo muy importante en la toma de posesión de la parroquia por parte del nuevo párroco, y en sí de la razón de existir de las parroquias.

PROFESIÓN DE FE Y JURAMENTO DE FIDELIDAD

Dentro de los ritos iniciales de la Misa, el obispo se dirige al nuevo párroco diciéndole: «… Hoy se te encomienda la misión de dirigir el pueblo cristiano de esta parroquia y de enseñarle lo que la Iglesia ha recibido de Jesucristo. Por ello conviene que ahora, en presencia de este mismo pueblo que te escuchará, profeses públicamente aquella misma fe que les debes enseñar.

Entonces el nuevo párroco, de rodillas, recita el Credo, añadiendo, entre otras cosas: «Creo, también, con fe firme todo aquello que se contiene en la Palabra de Dios escrita o transmitida por la Tradición, y que la Iglesia propone para ser creído como divinamente revelado». Y hace juramento de fidelidad y obediencia a la Iglesia católica y a su obispo. Luego se dirige al altar y firma la profesión de fe y el juramento de fidelidad juntamente con el obispo.

TOMA DE POSESIÓN DE LOS LUGARES CELEBRATIVOS

Terminada la liturgia de la Palabra, es decir, después de la homilía, el obispo le entrega al nuevo párroco los siguiente elementos del templo parroquial:

LA PUERTA

Junto a ésta, el obispo le entrega las llaves del edificio mientras le dice: «Recibe las llaves de esta Iglesia como signo de autoridad…».

CAMPANARIO

El obispo invita al nuevo párroco a tocar las campanas, diciéndole: «Cristo, que murió en la cruz para reunir a los hijos de Dios dispersos por el pecado, te encomienda que seas asiduo en convocar a tus fieles para que, al sonido de estas campanas, se apresuren a congregarse…». El nuevo párroco hace resonar entonces las campanas 12 veces.

EL BAUTISTERIO

Llegados a la fuente bautismal el obispo dice al nuevo párroco: «Esta es la fuente de la vida que mana del costado de Cristo y limpia los pecados del mundo. Este es el seno materno de la santa Madre Iglesia que engendra hijos para la eternidad. En esta fuente bautismal harás renacer, por el agua y el Espíritu Santo…».

SEDE PENITENCIAL

Junto al confesionario el obispo dice al nuevo párroco: «…En este lugar el Señor, a través de tu ministerio, realizará maravillas en los corazones arrepentidos. Cuida, pues, de reconciliar con Dios a los fieles que después del Bautismo hayan recaído en el pecado…». El obispo invita al nuevo párroco a que se siente en el confesionario.

SAGRARIO

El obispo entrega al nuevo párroco la llave del sagrario diciendo: «… Cuida de llevar la Eucaristía a los moribundos y a los demás enfermos; sé asiduo en adorar al Santísimo Sacramento del Altar y enseña a tus fieles a visitar a nuestro Señor Jesucristo, presente en la santa Eucaristía…».

SEDE PRESIDENCIAL

El obispo, sentado en la sede, dice al nuevo párroco: «… Tú… serás imagen de Jesucristo, predicarás su Evangelio y presidirás la oración de la Iglesia que se reúne en esta parroquia». El obispo entonces se levanta e invita al nuevo párroco a sentarse en la sede.

ALTAR

Finalmente, los ministros le ofrecen al nuevo párroco la casulla sacerdotal para que se revista y pueda así el obispo invitar al nuevo párroco a besar el altar diciéndole: «Ésta es la mesa del Señor. Alrededor de la misma congregarás a los hijos de la Iglesia… para que tus fieles puedan unirse al sacrificio de Cristo y participen así de la Cena del Señor».

TEMA DE LA SEMANA: UN TALLER PARA APRENDER A ORAR

Publicado en la edición impresa de El Observador del 18 de agosto de 2019 No.1258