• «Cuando desprecies lo que aquí parece ser la muerte, cuando temas la verdadera muerte reservada a los condenados al fuego eterno, … entonces admirarás y considerarás bienaventurados a quienes soportan el fuego terreno por causa de la justicia»

(Discurso a Diogneto, autor anónimo, siglo II)

  • «Creemos que, salidos de esta vida, viviremos otra mejor, a condición de que permanezcamos con Dios y por Dios inquebrantables y superiores a las pasiones, con alma no carnal, aun en la carne, sino con espíritu celeste; o cayendo con los demás nos espera vida peor en el fuego. Porque Dios no nos creó como rebaños o bestias de carga, de paso, y sólo para morir y desaparecer»

(Atenágoras, siglo II)

  • «Si rehúsas la penitencia pública, medita en tu corazón acerca de la gehena que para ti ha de ser extinguida mediante la penitencia. Imagínate ante todo la gravedad de la pena, a fin de que no vaciles en asumir el remedio.

(Tertuliano, siglo III).

  • «Resulta preferible ser castigados y purificados ahora, que ser remitidos a los suplicios del más allá, cuando sea ya el tiempo del castigo y no de la purificación».

(San Gregorio Nacianceno, siglo IV).

  • «Son muchos los que dicen que en el futuro no habrá suplicios por los pecados…, sino que la pena consistirá en el pecado mismo, y en el tener conciencia del delito, no muriendo el gusano en el corazón… Estas persuasiones son lazos fraudulentos, palabras vacuas y sin valor, que deleitan como flores a los pecadores, pero que les infunden una confianza que les conduce a los suplicios eternos».

(San Jerónimo, entre el siglo V).

  • «Si a los buenos les va mal y a los malos bien, quizá se deba a que los buenos, si pecaron en algo, reciben aquí el castigo para ser plenamente librados de la condena eterna»

(San Gregorio Magno, siglo VI).

TEMA DE LA SEMANA: LOS ÚLTIMOS INSTANTES: GUÍA PARA EL BIEN MORIR
Publicado en la edición impresa de El Observador del 4 de agosto de 2019 No.1256