Promueve la salud mental y emocional en las personas de vida consagrada, con acompañamiento terapéutico

Por Sergio Estrada

A través de un programa educativo de procesos emocionales y psicológicos implementado para el desarrollo afectivo de sacerdotes, consagradas y seminaristas, se busca mejorar las relaciones interpersonales de los consagrados para el desarrollo pleno de su vocación en la Iglesia y su servicio espiritual en el mundo. Esa es la labor del Centro Almas.

«Centro Almas es un espacio de atención psicológica, que surge de la necesidad de mejorar la salud emocional y mental de las personas de vida consagrada y sacerdotal a través del enfoque profesional laico con el fin de acompañar a los sacerdotes, religiosas o seminaristas con el propósito de ayudar al desarrollo espiritual de las comunidades sirviendo a la Iglesia», detalló Rubén Cobos, gerente de operaciones de Almas.

Estos trabajos los realiza un grupo de especialistas en el área de psicología humanista y psicoanálisis, que conocen el contexto de la vida consagrada y sacerdotal, brindando atención a través de modelos educativos que promuevan la cultura del buen trato y el desarrollo de las habilidades psicoemocionales para el desarrollo afectivo y sexual.

El Centro Almas promueve la salud mental y emocional en las personas de vida consagrada, con acompañamiento terapéutico que ayude a optimizar las relaciones interpersonales,

«Para el Centro Almas son importantes el desarrollo psicoemocional de los consagrados, pero también se pone énfasis en los seminaristas que están en el proceso de preparación para su vida espiritual como sacerdotes», añadió el gerente del centro de ayuda.

LOS CONSAGRADOS

El exceso de trabajo de los consagrados termina por afectar parte de su psicología, llegando a padecer estrés y provocando afectaciones más severas reflejándose en los trabajos pastorales de la Iglesia. Almas también ha trabajado en congresos en la Pontificia Universidad de México, pero son un grupo laico que no pertenece a ninguna orden religiosa.

«Estamos convencidos de que acompañar a un sacerdote, a una religiosa así como a un seminarista, novicia o cualquier persona en formación, es ayudar a las comunidades. A través de estos modelos educativos promovemos una cultura del buen trato. A través de habilidades psico-emocionales buscando el desarrollo afectivo y sexual de los sacerdotes que les permita tener relaciones interpersonales plenas y mejorar su vocación de servicio en la Iglesia y el mundo», señaló Rubén Cobos.

Estos modelos educativos ayudan a la formación humana, la cual es un proceso del que se hace responsable primero la propia persona, después las comunidades y las diócesis y toda la Iglesia. El objetivo de este proyecto de formación permanente es ser lo más preciso y sistemático posible, acompañar a cada persona consagrada con un programa que abarque toda la existencia.

Estos programas educativos también orientan a los consagrados en la resolución de conflictos, los ayuda a ser mejores líderes y les permite establecer relaciones sanas. Se trabaja de acuerdo con las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y desde el 2001 se ha atendido a más de 20,017 personas. Información en www.almas.com.mx

Publicado en la edición impresa de El Observador del 21 de julio de 2019 No.1254