Por Arturo Maximiliano

Una vez más estamos por llegar al mes de septiembre y quizá aún sigas sin tener tu testamento o sin adecuarlo a tus nuevas circunstancias.

Aunque la mayoría de los adultos dicen que «trabajan mucho para dejar un patrimonio a su familia», contradictoriamente muchos ni siquiera cuentan con un testamento, la forma jurídica más sencilla para dejar claridad y tranquilidad al que se fue y a los que se quedaron, en lugar de las batallas y la incertidumbre que genera un pleito legal por los bienes de una persona que falleció sin dejar su última voluntad.

Las personas, en general, aspiran a la acumulación de riqueza como un indicador de éxito y trabajan en consecuencia. Creo personalmente que la felicidad no va ligada a poseer cosas, pero es un hecho que quien produce puede ir acumulando bienes que forman un patrimonio. Lo que es un hecho irrefutable es que todos moriremos algún día, esto independientemente de la edad, género o condición socioeconómica.

La combinación de acumulación de patrimonio y el hecho de que la muerte nos alcanzará sin tener certeza cuándo, hace fundamental tener instrumentos jurídicos como el testamento que prevé la disposición final de los bienes, derechos y obligaciones de una persona que muere.

La forma de transmitir esa voluntad no es verbal o a partir de un documento simple que haya dejado en un cajón, para que a su muerte sus familiares y amigos cercanos lo conozcan y lo ejecuten al pie de la letra. Para la validez plena de un testamento la ley exige que éste sea otorgado ante notario público.

La necesidad del testamento no está directamente relacionada con nuestra edad o con qué tan grande o pequeña es nuestra familia, o si ésta se compone de muchos descendientes o sólo de ascendientes, por lo que nadie debe de sentirse ofendido ante la sugerencia de hacer su testamento.

Cada año, durante el mes de septiembre, notarios y gobierno convienen un precio especial, por lo que puede ser una buena oportunidad para hacerlo por primera vez o cambiar el que tienes. ¿Qué más debes saber del testamento?

Es una disposición personalísima

La voluntad final del testador no debe estar influida por nada ni nadie de manera directa, por eso se otorga por el interesado ante el Notario sin estar acompañado por nadie, salvo excepciones que marca la ley.

¿Y si lo quiero cambiar?

El testamento puede ser modificado si la voluntad de quien otorgó el testamento cambia al siguiente día, al siguiente mes o años.

¿Puedo disponer de los bienes que están en mi testamento?

Es frecuente la pregunta que hace quien otorgó testamento si puede vender uno o varios de sus bienes, a lo que la respuesta es sí. Puede vender, donar, rentar, hipotecar, entre otros actos, ya que en ningún momento transmitió la propiedad del bien, sino que tan sólo es un supuesto para después de su muerte, y si en su patrimonio ya no está un terreno o un coche que estaba considerado en su testamento, simplemente quedará sin efectos la disposición al respecto de ese o esos bienes en particular.

¿Me quita mucho tiempo?

Otorgar un testamento ante notario no debe tomar más de 40 minutos, salvo que la persona quiera determinar varias disposiciones especiales conocidas como legados.

¿Qué necesito?

En general basta con sus datos generales como domicilio, estado civil, lugar de nacimiento y ocupación, CURP, así como la credencial de elector o pasaporte vigente.

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Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de septiembre de 2019 No.1261