Por Tomás de Híjar Ornelas

“Porque la vida es sagrada, reconciliate con la naturaleza” Lema de la campaña ecológica colombiana (2016)

El más reciente informe de la ONU, con datos del año 2018, asegura que en el mundo unos 820 millones de personas, niños sobre todo, padecen, sin recursos para erradicarlo, el flagelo del hambre.

Paradójicamente –y entre los que pasaron hambre en su infancia esto se vuelve moneda corriente–, otro problema social en ascenso y de consecuencias impredecibles es entre nosotros el sobrepeso y la obesidad derivadas del exceso en el consumo de alimentos con altos contenidos de grasas saturadas y calorías.

Si estos extremos se tocan podemos adjudicar que eso suceda a la poca o nula conciencia del propio valer o baja autoestima de la criatura racional que entre nosotros provoca un efecto aleatorio de la motivación fundamental del capitalismo materialista, el lucro o ganancia material, en pos de la cual se vulneran impunemente las condiciones de conservación y sostenimiento del ecosistema; se le sobreexplota y se le ocasionan daños irreversibles, incluso al grado de convertir en basura y desperdicio los excedentes de bienes y servicios.

Que estos vayan al basurero y no a los núcleos afectados por calamidades naturales o conflictos sociales, es algo más que doloroso. En España, por ejemplo, donde viven algo menos de 50 millones de personas en poco más de medio millón de kilómetros cuadrados, se calcula que en el último año se convirtieron en basura y contaminantes 1,300 millones de kilos de comida procesada o lista para consumirse, que es como si dijéramos que cada persona desperdició 26 kilogramos de comida.

Al cuidado de la casa común, el planeta Tierra, el Papa Francisco ha dedicado muy especiales atenciones no menos que a la educación integral de los escolares en la cultura del reciclaje y del aprovechamiento cabal de los recursos de la naturaleza.

Alegra saber, por ejemplo –la publicación on-line Aleteia lo publicó hace pocas semanas–, que la Ciudad del Vaticano aspira a ser un Estado libre del plástico en este año 2019, tarea posible dada su minúscula extensión territorial, pero también modelo de predicación con el ejemplo de lo que propone la también llamada encíclica verde del Papa Francisco, la Laudato si’.

Por otro lado, allí mismo, el nivel de reciclaje de la basura es del 55% y se aspira a que en el año 2022 oscile entre el 70 y el 75%, siendo muy útil para esa labor la instalación estratégica de las llamadas «islas ecológicas» para residuos diferenciados o no y aún contenedores de específicas materias de reciclaje, y siendo muy copioso el residuo de las plantas que se podan en sus jardines se obtienen 400 toneladas de materia orgánica con las que se produce el compost para abonar, sin el menor daño ecológico de las plantas de los jardines de ese conjunto de monumentos.

El cuidado de la casa común, fundamento de la ecoteología, es una forma de dar gloria a Dios en el tiempo.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de septiembre de 2019 No.1261