El padre Florencio Rosas nació en la ciudad de Santiago de Querétaro el 23 de febrero de 1843. Quedó huérfano de padre a los diez años, por lo que tuvo que hacerse cargo de las labores del campo en la tierra de su familia.

Fue llamado por Dios al sacerdocio, haciéndole ver que de este modo también podía contribuir a la solución de los problemas sociales de su tiempo, y ayudar a cambiar las conciencias.

Impulsó numerosas obras para el bien de los queretanos más necesitados; entre ellas: la fundación en 1884 de la Escuela de Artes y Oficios del Señor San José, y del Colegio de Niñas de Nuestra Señora de Guadalupe, que dieron educación a niños pobres, huérfanos y desamparados; la construcción de un centro educativo para los campesinos llamado Centro Agrícola de la Hacienda de San Juanico; y la fundación del Taller de Niñas del Sagrado Corazón de Jesús en 1890, así como el Asilo del Espíritu Santo en 1911, para las niñas más pequeñas, pobres, huérfanas o abandonadas.

Además, convirtió la finca de Santa María del Mexicano en un centro educativo de los campesinos del lugar y sus alrededores.

Falleció el 27 de marzo de 1917, víctima de la violencia de la época. Sus restos descansaron en la Casa Hogar de Santa María del Mexicano hasta que en 2009 fueron llevados a la capilla de las ánimas de la Basílica menor de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, en el municipio de Colón, Querétaro.

TEMA DE LA SEMANA: LA IGLESIA DE LOS POBRES EN MÉXICO

Publicado en la edición impresa de El Observador del 15 de septiembre de 2019 No.1262