La Iglesia celebra la memoria litúrgica de ella el 27 de agosto, y el 28 de agosto la de él. Esta mamá oró sin descanso por la conversión de su primogénito durante 15 años, hasta que lo consiguió.

Santa Mónica nació en Tagaste, África del Norte, en el año 331 o 332, en el seno de una familia de buena posición social y económica.

Sus padres, que eran bautizados, encomendaron la educación de su hija a una mujer cristiana, la cual le advirtió a Mónica que tomar licor podía hacerle mucho daño; aun así, la futura santa iba escondidas al depósito de vinos y cada vez que tenía sed tomaba un vaso de vino; pero un día regañó a un esclavo de su familia y éste le gritó: «¡Borracha !».

Tenía 20 años de edad cuando sus padres la hicieron casarse con un comerciante pagano, violento y mujeriego de nombre Patricio, pero que era miembro del consejo municipal de Tagaste. A pesar de las constantes infidelidades de su esposo, Mónica se hizo el propósito de transformarlo mediante la paciencia y la oración.

Cuando Mónica tenía 22 años, nació su primer hijo, Agustín; luego le siguieron Navigius y Perpetua. Y aunque se encargó de que los tres recibieran formación cristiana, ya en la práctica no les puso límites ni los bautizó, por lo que crecieron sin la Gracia Santificante. Más tarde Navigius y Perpetua se harían buenos cristianos.

Invertiría 30 años de oraciones constantes para que Patricio se convirtiera y bautizara. POR ESO ES SANTA PATRONA DE LAS MUJERES CASADAS.

Llena de vergüenza, se propuso no volver a tomar jamás bebidas alcohólicas y hacerse cristiana recibiendo el Bautismo. POR ESO ES SANTA PATRONA DE LOS ALCOHÓLICOS.

Sabiendo estas cosas, santa Mónica lloró mucho, y oró y ofreció sacrificios por 15 años antes de obtener la conversión de su hijo. POR ESO ES SANTA PATRONA DE LAS MADRES.

San Agustín recibió el Bautismo en la Pascua del 387, a la edad de 33 años, cuando su madre tenía 55. Ese mismo año santa Mónica falleció.

San Agustín vendió sus bienes y los repartió a los pobres. A los 37 se fue a Hipona a llevar una vida monástica como seglar, pero fue elegido para ser ordenado presbítero, y a los 41 años se convirtió en obispo.

Llegó a ser el máximo pensador del cristianismo del primer milenio, escribiendo gran cantidad de obras de filosofía y teología, y se enfrentó a toda clase de herejes. Murió a los 76 años de edad.

TEMA DE LA SEMANA: CUANDO HAY QUE ORAR POR LOS HIJOS

Publicado en la edición impresa de El Observador del 25 de agosto de 2019 No.1259