• Sobre el origen del Adviento es preciso remontarse al siglo IV. En España, en el concilio de Zaragoza del año 380, se estableció un tiempo preparatorio a la fiesta de la Natividad del Señor, que abarcó los ocho días previos a ésta; es decir, iba del 17 de diciembre al 24 de diciembre.
  • Por su parte, en Francia, san Gregorio de Tours hablaba de un período de ayuno previo a la Navidad, el cual tenía lugar a partir del 11 de diciembre, lo que le confirió al Adviento un carácter marcadamente penitencial.
  • En el siglo V el Papa san León Magno predicó el misterio de la Navidad como una preparación para la Pascua: el pesebre como premonición de la cruz, y la encarnación y nacimiento del Mesías como evocación de su Segunda Venida.
  • El concilio de Tours, del año 567 hace mención a la temporada de Adviento; pero el nombre con que se le conocía más popularmente era Cuaresma de San Martín. Hacia el año 581 ya se había extendido por casi todas las diócesis de Francia.
  • Este período de seis semanas de preparación a la Natividad fue adoptado también por la Iglesia en Milán y en España.
  • Es un hecho que en Roma, en el siglo IV, la Iglesia tenía ya una celebración de la fiesta de la Natividad del Señor. Pero no hay ahí indicios del Adviento antes de la mitad del siglo VI, cuando fue reducida —probablemente por el Papa Gregorio Magno— a cuatro semanas.
  • En consecuencia, el primer domingo de Adviento se ubica siempre entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, y el total de duración de este tiempo litúrgico es de 22 a 28 días, ya que debe abarcar cuatro domingos antes del día de Navidad. En el caso de la Iglesia ortodoxa, el Adviento dura 40 días, ya que ésta no celebra la Natividad del Señor sino hasta el día 6 de enero.

TEMA DE LA SEMANA: DONDE NACE LA ESPERANZA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 1 de diciembre de 2019 No.1273